Quién se acerque a ver Little Women en el Lliure de Gràcia tendría que saber que se encontrará con una versión libérrima, incluso muy abstracta, de la obra de Louisa May Alcott. Quién espere encontrar una ambientación y unos trajes de época, así como una réplica del estilo decimonónico, seguro que se lleva un gran susto y una sorpresa mayúscula. Para empezar, las cuatro hermanas están cerradas aquí en unas cabinas de vidrio, bastante parecidas a los Peep Shows o a los escaparates del Barrio Rojo de Ámsterdam. Y es que aquí tenemos una lectura muy sexualizada de los personajes, como si se quisiera analizar la parte oscura de todo y las presiones sociales, machistas y clasistas que se esconden […]