Les pêcheurs de perles —joya prematura de Georges Bizet— es una de esas creaciones en las que el exotismo romántico se transforma en una metáfora del deseo, de la amistad y de la fragilidad humana. En esta ocasión, Marc Minkowski y sus Les Musiciens du Louvre devuelven la partitura a su perfil más lírico y contemplativo.