Les pêcheurs de perles —joya prematura de Georges Bizet— es una de esas creaciones en las que el exotismo romántico se transforma en una metáfora del deseo, de la amistad y de la fragilidad humana. En esta ocasión, Marc Minkowski y sus Les Musiciens du Louvre devuelven la partitura a su perfil más lírico y contemplativo.
Sinopsis
Les pêcheurs de perles es una meditación lírica sobre el amor, el deber y la fragilidad humana.
Minkowski, maestro en resituar el repertorio francés en su verdadera esencia, despliega una lectura caleidoscópica y transparente, hecha de colores que respiran, de respiraciones que se convierten en fraseo, de un pulso orquestal que sugiere tanto la calma de las aguas como el vértigo de las pasiones soterradas. Su manera de hacer —precisa, viva, siempre atenta a la palabra musical— convierte esta versión en una exploración de lo intangible que Bizet supo capturar: el momento en que el amor y el deber, el juramento y el deseo, se rompen mutuamente como olas contra la roca.

