Hay espectáculos que, con su presencia en las programaciones, abren un espacio inmenso. Después de Molsa y La gata que volia canviar la història, Thomas Noone Dance continúa explorando la relación entre danza y títeres. Girafa, su nueva creación, nace con la voluntad de acercar la danza a los niños y a las familias desde un lugar íntimo y delicado. Una propuesta de pequeño formato que combina diversos lenguajes para hablar de algo tan sencillo y tan difícil al mismo tiempo: aceptar quiénes somos, incluso cuando no bailamos como lo hacen los demás.

La protagonista es una jirafa a la que le gusta bailar. Lo hace a su manera, con un entusiasmo un poco torpe. Todo va bien hasta que el León la invita a una fiesta y la Jirafa descubre que sus movimientos no se parecen a los del resto de animales. En escena aparecen también una Tortuga, una Serpiente y un Elefante: un pequeño universo animal que, a través de los títeres creados por André Mello y el movimiento de los intérpretes Joel Mesa y Berta Martí, cobra vida con humor y ternura.
El punto de partida de Girafa resuena con imaginarios conocidos como El patito feo o Las jirafas no pueden bailar, pero Thomas Noone construye una historia propia sobre el rechazo y la reconciliación, la distancia y el reencuentro. La pieza no solo defiende la diferencia como una manera legítima de estar en el mundo, sino que también imagina un relato libre de códigos binarios y de estereotipos marcados, y abre un espacio muy valioso para los niños: un lugar donde las emociones, los cuerpos y las formas de moverse no necesitan etiquetas rígidas, sino libertad para existir.
En un mundo que a menudo nos pide encajar, repetir formas y aprender rápidamente cómo deben hacerse las cosas, Girafa nos recuerda que bailar bien —es decir, hacer bien las cosas— no significa hacerlo como todo el mundo, sino encontrar tu propio ritmo.

Por eso es tan importante hacer y ver espectáculos de danza, también desde la infancia. La danza habla antes de que aparezcan las palabras: nos enseña a leer los cuerpos, a reconocer emociones que no siempre sabemos explicar, a entender que el pensamiento también puede pasar por el movimiento. Ver danza es descubrir que un cuerpo duda, juega, cae, se levanta, se equivoca y continúa. Y esa es una lección preciosa para cualquier edad: no hace falta ser perfecto para formar parte del baile.
Girafa, con música de Jim Pinchen, guion de Oriol Esteve y vídeo de Carme Gomila, podrá verse los días 9 y 10 de julio a las 18.30 h en el SAT! Sant Andreu Teatre.
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