Uno de los creadores europeos más vanguardistas pone en escena un himno coreográfico y teatral dedicado a Bélgica, su país, un estado loco y complejo que se ríe de sí mismo.
Hablemos de Bélgica y hablemos, también, de teatro. Son dos de los temas que mejor conoce Jan Fabre, un artista que se ha ganado fama de creador extremo, siempre dispuesto a tensar al máximo la cuerda y a plantear retos, tanto a sus intérpretes como al público. Lo hizo hace poco con un montaje maratoniano de 24 horas de duración (Mount Olympus) y lo vuelve a hacer ahora en una nueva muestra de su talento servida en escena por una quincena de intérpretes. Ellos se encargan de mostrar ante el público las esencias de un país que es la cuna de la burocracia europea, que habla tres lenguas y que constituye un estado artificial que el propio Fabre no duda a rebautizar como “Absurdistán”. Y es que, como buen belga, Fabre (natural de Amberes) se ríe de sí mismo y de su país, una habilidad tan propia de este estado como la cerveza, las fanfarrias, las bandas y agrupaciones musicales (majorettes incluidas), la afición a las palomas, las carreras ciclistas o las patatas fritas… El belga está orgulloso de su falta de orgullo, dice Fabre sobre un país de surrealistas (¿acaso no era belga Magritte?) y que es tan surrealista como subversivo. Ironía y un imaginario visual que no logra ocultar al artista plástico que convive con el creador escénico son marcas de fábrica de un espectáculo que defiende la pluralidad nacional de Bélgica y que, más allá del acuerdo o desacuerdo con las premisas que expone el artista, parece pensado para ser visto en nuestro país y en este momento. Un texto de Johan de Boose, las canciones de Raymond van het Groenewoud y la música de Andrew James Van Ostade acompañarán al público durante las casi cuatro horas de una representación que lleva a escena nada más y nada menos que la identidad belga con la ayuda, eso sí, de unos músicos e intérpretes de las nacionalidades más diversas.
Una producción de Troubleyn / Jan Fabre.
Coproducido por Napoli Teatro Festival Italia-Fondazione Campania dei Festival (Italia), ImPulsTanz Vienna International Dance Festival (Austria), Théâtre de Liège (Bélgica) y Concertgebouw Brugge (Bélgica).
Espectáculo realizado en colaboración con el Gobierno de Flandes.