Hay algo atractivo en la confesión. En el hecho que alguien nos explique sus secretos, aquellas cosas, pensamientos y momentos que no ha compartido con nadie. Ser testigos de historias que estaban escondidas o que la persona que era la protagonista no había desvelado porque, o no se había atrevido, o no se veía capaz de hacerlo hasta este momento. Estas intimidades compartidas se convierten en una conexión y también funcionan, la mayoría de veces, como un catalizador hacia la aceptación de la propia historia. En esta obra escrita de manera cuidada, pensada y trabajada, Marcel nos explica su paso de niño a adolescente y a adulto en las relaciones que tiene con la gente de su alrededor. Explica los […]