No todo es blanco o negro, la complejidad de las situaciones y de las historias hacen difícil marcar una línea recta entre aquello correcto y aquello dudoso. Ni el objetivo justifica los medios, ni tampoco un error invalidad toda una realidad. En un mar de dudas, de autoculpabilidad y de miedo, tirar hacia delante a veces es complicado, pero no imposible.
Escrita, dirigida y protagonizada por Bàrbara Mestanza, esta obra pone en el escenario a dos periodistas que han publicado diversos artículos sobre los abusos sexuales perpetrados por un director a diversas actrices. En medio del revuelo, el director se ha intentado suicidar, al mismo tiempo que una de los testigos clave de los artículos denuncia que han publicado su nombre contra su voluntad. Y en medio de todo, víctimas que están hartas que se las ponga en duda.
Una escenografía muy potente, que sabe jugar con los audiovisuales, el diseño de color y sonido, acoge un texto complejo en cuanto a los temas que trata: la credibilidad de las víctimas de abusos sexuales ante la sociedad, la cultura de la cancelación, las contradicciones de cada persona o lo imposible de tener un ideal claro sin ninguna grieta, entre otros.
Aunque el hilo que estructura la narración es una idea clara, una trama que se va desarrollando y complicando a medida que entran más factores en la historia y que da paso a muchas preguntas, la cantidad de temas y subtemas que se plantean provocan, al mismo tiempo, que a veces sea difícil saber del todo hacia dónde va la historia o cuál es la idea principal y que el público no sepa dónde situarse.
Les actuaciones de la propia Mestanza, Rosa Boladeras i Júlia Molins son espléndidas. Entregadas a cada diálogo de la narración, dan vida a unos personajes potentes que van desprendiéndose de sus capas superfluas para mostrar una verdad dura, llena de dolor y rabia. Son las guías de la espectadora para adentrarse en este laberinto de contradicciones, dudas y miedos que muestra la historia.
Un trabajo que parte como un grito a la gente para que piense en aquello que se muestra en la obra i lo discuta y hable en voz alta. Que se hable de ello. Que impacte y atrape al público. Una manera magnífica para compartir reflexiones y preguntas que se ha planteado el público cuando se sale del teatro.
