Henrik Ibsen escribió Casa de Muñecas a finales del siglo XIX, momento en el que dejar a un marido e hijos porque se sentía encorsetada en una casa donde no le faltaba de nada, era por lo menos sorprendente. Se ha interpretado como una revolución feminista, pero Ibsen quiso escribir sobre la libertad individual y la necesidad de ser ella misma. Una metáfora de cualquier vida construida sobre apariencias y convenciones sociales. Nora se marchó desengañada, después de que Torvald la tratara de impostora, hipócrita, criminal, indigna, carente de moral y del sentido del deber. Es una de las obras más traducidas del mundo y ha tenido una gran difusión y se han hecho muchas versiones y revisiones como la […]