El Raluy estrena carpa y espectáculo

La renovada carpa del Raluy vuelve un año más en el Port Vell para ofrecer su espectáculo de circo basado en la esencia tradicional de la vida nómada, el trabajo en familia y la proximidad del público, The Big Top.

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El Raluy es un circo tradicional, familiar y nómada, un espíritu que se mantiene desde que Lluís Raluy i Marina Tomàs Jorba fundaron el CircoMuseo Raluy en los años 70 con sus cuatro hijos: Lluís, Carlos, Eduard y Francesc. A día de hoy todavía son diferentes generaciones de la familia las que trabajan en el espectáculo. Lluís hijo y su hermano, Carlos, son el Payaso y el Ring Master que nos reciben en la carpa y nos van presentando el resto de la familia, junto con los clowns Jersey Swida y Francis Raluy.

Rosa Raluy ofrece el espectáculo más delicado, un homenaje al escultor francés Alexandre Calder, que sirve de inspiración para una espectacular muestra de equilibrismo. Su marido, William Giribaldi, es el malabarista, y sus hijas, Kimberley y Jillian, de 16 y 14 años, son las jovencísimas acróbatas que ofrecen una de las novedades del espectáculo, los Juegos Icaris, una de las especialidades acrobáticas más difíciles. También encontramos Louisa Raluy con su número de bola aérea, las acrobacias de los ucranianos Golden Stars, la pareja Jean-Christophe de Beauchamp y Kerry Raluy y su número aéreo, el Cow Boy Patrick Gruss Bouglione y los monociclos de Neiedziela y Emily Swida Raluy. Y, atención, la recuperación de un número especial, el de la gallina, con la que quieren mostrar su desacuerdo a la prohibición de exhibir animales en público. Todo, en una nueva carpa aún más clásica donde se recuperan las perchas y donde caben hasta 700 personas y que, en marzo, cuando termine la temporada en Barcelona, se preparará para viajar de gira por todo el mundo.

Escrito por
merce_rubia_tb

Periodista. Teatrera. Enamorándome de la danza y del circo. Advertencia: Si la mayoría de mis recomendaciones tienen muchos aplausos no es por falta de criterio (que quizá también), si no porque prefiero hablar de las obras que me gustan. Muy lejos de querer hacer (o ser) crítica.

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