Primera parada, Hamlet

Mercè Rubià

La Sala Atrium es una de las cuatro salas que ofrece la ruta teatral 4 mirades: Shakespeare&Marlowe y lo hace con su propuesta más ambiciosa, un Hamlet fiel al texto original, pero con una puesta en escena actual que permite hacer teatro de gran formato en una de las salas más pequeñas de la ciudad.

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Del rojo intenso de la escenografía de Confidències a Al·là al negro absoluto. Aún con olor a pintura de las paredes, la Sala Atrium y el Projecte Ingenu ultiman los detalles para ofrecernos su espectáculo más ambicioso a nivel técnico y de reparto, Hamlet. Raimon Molins, director artístico de la sala y codirector de la obra con Marc Chornet, encarnará uno de los personajes más famosos del autor inglés tres años después de haberlo llevado a la misma sala con la reescritura de Jules Laforge. En este caso, sin embargo, la adaptación será fiel al texto original y se centrará en la parte humana de este mito literario occidental. «Hemos sacado lo más superfluo para averiguar el recorrido interno y cómo afecta al carácter de Hamlet», dice Molins, que explica que han puesto el objetivo en el viaje del personaje hacia la madurez.

No sólo ha cambiado el color de las paredes, el escenario también ha cambiado por completo. Han eliminado la grada fija y han puesto asientos a ambos lados de una especie de pasarela hecha de módulos móviles de madera que esconde una sorpresa dentro: agua. Como se dice en la obra, «el agua es lo que pudre más deprisa» y su ha sido un viaje de creación «de la concreción en el simbolismo», por lo que relacionar la muerte con este elemento tan primario y que puede tener una presencia física real, les parecía un buen juego. La calavera, en cambio, no estará y la libreta donde Hamlet apunta todas sus reflexiones, se ha convertido en una cámara de vídeo. En este sentido, la puesta en escena es absolutamente contemporánea, con proyecciones a ambos lados del escenario y un vestuario y música actual.

«Hemos querido ver qué puede compartir con la gente de la calle», explica Chornet, que tiene claro que «las locuras contemporáneas tienen que ver con la no comprensión del mundo, con la soledad», la misma soledad que define esta historia. Y es que están convencidos de que, como las otras obras de Shakespeare, por muchos siglos que lleva en la espalda nos habla de hoy y reconocen que, aunque el primer día su intención era «acercar Hamlet en nuestro tiempo, el que hemos hecho es acercar a ellos nosotros».

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TEATRO DE GRAN FORMATO EN UNA SALA PEQUEÑA

«Mi neura era dimensionar bien los sentimientos, las relaciones de los personajes y hacerlas digeribles», reconoce Chornet, «porque en el fondo, de lo que se trata es de coger el teatro de gran formato y llevarlo a una sala pequeña». Es por ello que no han construido una obra de versos grandilocuentes, sino que han buscado la intimidad y la proximidad, siempre respetando los versos de Shakespeare. Y lo han hecho, además, dedicándole mucho tiempo de ensayo. «Si normalmente en un montaje se dedican dos meses en el ensayo, y actualmente con la situación económica que hay, se puede dedicar incluso sólo un mes, nosotros defecto debemos dedicado casi cuatro», explican los integrantes del Projecte Ingenu, iniciativa que pretende precisamente poder dar más recorrido del que se da habitualmente a los espectáculos y poder investigar y explorar «la parte íntima de un montaje».

Además de Raimon Molins, el escenario habrá Alba José, Marc Rius, Xavi Torra, Clara de Ramon y Toni de Guillemat, que se desdoblarán en varios papeles.

Texto y fotografías: Mercè Rubià

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Periodista. Teatrera. Enamorándome de la danza y del circo. Advertencia: Si la mayoría de mis recomendaciones tienen muchos aplausos no es por falta de criterio (que quizá también), si no porque prefiero hablar de las obras que me gustan. Muy lejos de querer hacer (o ser) crítica.

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