El concepto de raíz es cada vez más habitual en la creación escénica contemporánea, especialmente entre la música y la danza. Esto no es de extrañar porque es justamente en la oralidad, los ritmos y el baile que recae buena parte del repertorio tradicional y folclórico en las raíces de toda cultura popular.
El flamenco estará muy presente en el ciclo, lo que refleja muchos años de investigación, experimentación y creación contemporánea en torno a este arte en sí mismo. De entrada, el 3 y 4 de abril se podrá ver a Alegrías Aleatorias de María del Mar Suárez (más conocida como “La Chachi”), artista malagueña que quizás se ha visto poco en Barcelona, pero que es una de las referencias estatales e internacionales del flamenco contemporáneo y su hibridación con el teatro gestual y las nuevas ramaturias. El mismo fin de semana se estrenará Cher, de Juan Carlos Lérida, creador y bailaor sevillano afincado en Barcelona y una de las personas que más ha dinamizado en Cataluña la investigación en flamenco contemporáneo como pedagogo, investigador y comisario artístico. La otra pieza en solitario del ciclo es Maja y Bastarda, de la creadora y bailarina andaluza Laila Tafur, que aunque también se refiere al flamenco (concretamente al tablao), explora un abanico más amplio de bailes: aquellos que no han tenido la atención de la historia o la academia.
El 6 de abril habrá una serie de actuaciones en la Plaza Margarita Xirgu de los proyectos ERA, del Esbart Rocasagna con coreografía de Quim Bigas;ENVIRÒ D’ERA, la explicación hablada y bailada sobre el proceso de creación de la anterior, y L’Hereu Riera, una pieza corta en solitario del bailarín y danzante Pere Seda (L’Esbord).
Del 10 al 13 de abril será el turno de Jarana, la tercera parte de la trilogía que Laia Santanach ha dedicado a la tradición, acompañada en escena de un equipo de bailarines y música electrónica en directo. También en clave local, el 26 y 27 de abril, los hermanos y dúo artístico Víctor y Raúl Pérez Armero (bailarín y músico, respectivamente) presentarán Rel i Grapa, en el que se reencuentran con el interés compartido de poner en diálogo no sólo la danza y la música en vivo, sino también la tradición y la contemporaneidad, la raíz y futuros possible.
Cerrará el ciclo del 1 al 3 de mayo Manuel Liñán (Premio Nacional de Danza 2017) con su último espectáculo Muerta de amor, una gran producción con doce intérpretes en escena para, a partir de la copla, tratar un tema tan flamenco y universal a la vez que lo es el amor.
En un momento en el que se exige a la creación contemporánea innovar, reinventarse y singularizarse constantemente, las raíces culturales se han convertido en un pozo sin fondo de inspiración para muchos creadores y artistas que han sabido ver el potencial artístico y poético, además de una necesidad histórica, social e incluso política. Si nosotros somos el fruto de esas raíces, ¿de qué otros frutos queremos convertirse en semilla y raíces?
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