Abel Folk: "Estar bien es más una actitud, que una elección"

Irene Vilà Capafons

«Para poder hacer pan debes estar bien contigo mismo». A partir de esta premisa un relevante panadero, desarrolla un curso intensivo de cuatro semanas para aprender a hacer pan. Un curso muy diferente que lleva más de diez años impartiendo y por lo que han pasado muchas alumnas. Una teràpia integral de Marc Angelet y Cristina Clemente, es un acceso directo a este exclusivo taller impartido por Toni Roca, un famoso panadero encarnado por Abel Folk, y en el que participarán tres personajes interpretados por Àngels Gonyalons, Andrea Ros y Roger Coma. Una forma de ver, como desde una espira, la forma que Roca tiene de hacer terapia y la necesidad imperiosa de la sociedad de creer en algo. Una obra para disfrutar y dudar a la vez, y abrir un buen debate entre harina y hornadas que, a buen seguro, no saldrá ninguna verdad absoluta.

Teatro Barcelona: Una terapia integral aterriza en Barcelona después de unos meses de gira por diversas localidades de Cataluña.

Abel Folk: Y ha ido muy bien. En todas partes donde hemos ido los teatros se han llenado y la reacción del público es buenísima. Está pasando lo que siempre buscamos y deseamos: hacer funciones y que a la gente les guste, vengan, y que todos nos lo pasemos bien. Estamos muy contentos.

¿Por un artista como tú, con tantos proyectos, que significa afrontar un texto con esta magia?

A mí hacer teatro me gusta. Y, además, hacer teatro original. Ésta es una función que se ha escrito pensando en los intérpretes que estamos ahí y, con el tiempo, la hemos hecho nuestra y se ha convertido en un proyecto de work in progress que hemos ido construyendo a partir de los ensayos y de hacer -la sobre los escenarios. Esto no es habitual. Nosotros nos encontramos siempre con textos hechos y que debemos interpretar sin posibilidad de intervenir. Trabajar así, con ese nivel de participación, genera en los actores y actrices un compromiso muy interesante.

Una teràpia integral es una comedia que busca entretener, divertir pero también hacer reflexionar sobre temas que nos tocan de cerca.

Exacto. ¿Quién no tiene cosas en su vida que no funcionan? Lo que explica la función es la historia de un panadero que enseña a hacer pan, y lo hace a partir de una máxima: para poder hacer pan debes estar bien contigo mismo y el resto son tonterías. Juega un poco con ese tipo de ola de posibles gurús que pretenden arreglar la vida de la gente con terapias más o menos lícitas, dudosas, eficaces…

¿Cómo es ese gurú que interpretas, cómo describirías a Toni Roca?

Todos los actores tenemos tendencia a defender a nuestros personajes. Aunque hagan cosas que no están bien, siempre encontramos la forma de justificarlo. Pienso que Toni es un tipo muy honesto que, a partir de su experiencia personal y de su vivencia familiar, desarrolla una teoría que dice que el pan está conectado con la vida, es decir, para hacerlo bien necesita un punto de inspiración o de conexión espiritual que le acompañe. Es todo una metáfora lo que cuenta la historia. Este señor, en un momento de su vida, vivió una situación muy traumática en la que no fue capaz de ayudar a una persona y, a partir de ahí, se le desplegó ese interés por echar una mano a la gente en ser más feliz.

Como personaje lo descubriremos en la obra, pero como persona: ¿crees que estar bien es una elección?

Creo que estar bien es algo más que una elección. No estoy muy seguro de que podamos elegirlo o no, pero sí podemos cambiar la actitud con la que nos enfrentamos a la vida. Si la actitud es positiva y buena probablemente conseguiremos vivir buenas experiencias.

¿Y qué nos ayuda a tener esa actitud?

Esto ya depende de cada uno. Yo respeto mucho los caminos y las opciones de cada persona. Vivir es complicado y no siempre los caminos son evidentes o fáciles de elegir. Cada uno lleva su mochila y la lleva como puede, pero tengo la sensación de que ayudar a la gente a mantener una actitud positiva, a salir adelante y transmitir buen rollo a tu entorno, ayuda mucho a uno mismo ya tu alrededor. El mejor objetivo que podemos tener en esta vida es intentar contaminar positivamente nuestro entorno y, si somos capaces de hacer un poco esto, seguramente el entorno nos lo devolverá.

«Ayudar a la gente a mantener una actitud positiva ayuda mucho a uno mismo ya tu alrededor»

Tu personaje ayuda a las personas, y lo hace con una actitud fuerte e incluso violenta. ¿Cómo te has enfrentado?

Es lo que han decidido los autores de la obra, Marc Angelet y Cristina Clemente. Pero tengo que decirte que también está algo inspirado en un personaje real estadounidense que se dedica a las terapias de grupo ya estas historias. Se llama Tony Robbins y es un personaje que utiliza la contundencia para desarticular el esquema defensivo de las personas con las que trata. Utiliza un lenguaje contundente, que no es agresivo, y unas estrategias sorprendentes, directas, incluso duras, para descolocar, para intentar desguazar sus defensas y conseguir que se abran y se entreguen a lo que están haciendo.

El personaje que he construido también también juega a esto: a desarmar. Sabe de qué habla, sabe lo que busca, sabe lo que tiene y cuáles son sus objetivos. Tiene unas estrategias muy contundentes para desarbolar a esta gente y para ponerlos fuera de su zona de confort. Por eso necesita ser muy incisivo. Pero, magrado esto, también creo que es un individuo que trata a la gente con cariño, es como si fuera un padre crítico con sus hijos. Al fin y al cabo lo que quiere es mejorar su vida desde el amor y no desde la destrucción.

De hecho, el personaje acaba poniendo en duda a todos: a sus pacientes, pero también al público…

Es exactamente el objetivo. Yo soy antiguro. Me parece una estupidez creer en un tío que te pega un sermón. Lo que hace esta gente es enganchar a personas vulnerables a través de la fe. Ahora bien, aquí lo que presentamos es otra cosa: es un señor que utiliza un arte para procurar que la gente esté bien. Y es posible que lo consiga. Yo nunca iría a un taller como el que imparte mi personaje, pero entendería que haya gente que lo haga porque les va bien.

Cuando conocí al personaje de Tony Robbins pensé que representaba nada a mi personaje, pero después descubrí lo que ha hecho, lo que hace, y cómo lo explica y dudas… De hecho él ha ayudado a mucha gente, y ha estado asesor directo de presidentes de Estados Unidos, grandes directores de grandes empresas internacionales, actores y otras personalidades. Él no se define como un gurú se define como «alguien que ayuda a la gente a partir de su experiencia». Es un tío con estudios de psicología, de terapias grupales… No creo, pero me genera dudas y sólo por eso, abro la mirada y lo respeto.

Y esto es lo que nos explica esta obra.

Exacto, hay trampa en todo lo que hace, pero logra ayudar a la gente, les ayuda a estar mejor. Por tanto, algo bueno ha pasado y, como dice el personaje de Roger al final: «Yo necesito creer». Porque si cree será feliz, pero si no se lo cree, será un desgraciado por dejarse engañar. ¿Dónde está la fina línea que separa la verdad de la metida? Ésta es la duda, la magia del teatro.

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