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TEATRE ROMEA

'Vania', un actor solo en la sala de ensayos

Joel Joan protagoniza un 'Vania' del siglo XXI en el Teatre Romea, del 24 de febrero al 2 de marzo

Érase una vez que el director británico Sam Yates imaginó un Tío Vania de gran formato e hipertecnológico, ideal para lucirse en festivales. Entre otras innovaciones, se le ocurrió la idea de poner letra a los pensamientos de los personajes: una voz interior que llegaría al público a través de auriculares. Buscó a varios autores de prestigio para escribir estos nuevos fragmentos, entre ellos Simon Stephens. También tenía protagonista: Andrew Scott. El proyecto avanza y, un día, Yates y Stephens invitan a Scott a una lectura del texto de Chéjov para convencerlo de aceptar el papel. Se sientan a una mesa, sacan los papeles y empiezan a leer y, como en la versión de David Mamet para la película Vanya on 42nd Street, de Louis Malle, a partir de la propuesta escénica de Andre Gregory, ocurre el milagro.

Aquel día se levantan de la mesa con un giro de 180 grados en la concepción del proyecto: Vania será un monólogo. Un único actor para interpretar a todos los personajes de la obra, vestido de calle, como en un ensayo, en un entorno contemporáneo y sin ninguna referencia a la Rusia del autor. Nombres anglosajones en la producción original del National Theatre de Londres, estrenada en 2023 en el Duke of York’s Theatre. Un éxito, pese a que la propuesta se aleja de las habituales producciones del West End, más afines a adaptaciones de Chéjov como el Vania de Christopher Hampton, y se aproxima más a la heterodoxia del off, de compañías como la neoyorquina The Wooster Group.

Para Stephens, será la tercera ocasión en la que se enfrenta a una obra de Chéjov y, como en las dos anteriores (El jardín de los cerezos, dirigida por Katie Mitchell, y La gaviota, de Sean Holmes), su aproximación al clásico no es del todo ortodoxa, en respuesta a las particularidades de ambas direcciones. Pero en Vania , Stephens adapta —o, mejor dicho, sintetiza— el texto desde una visión mucho más personal. Como él mismo explica en una entrevista: «Este monólogo reúne en un mismo espectáculo tres de los elementos que forman parte de las inquietudes dramatúrgicas que más me motivan: la búsqueda del naturalismo en el teatro, la fascinación por la estética de la sala de ensayo y Chéjov».

Un ejercicio de virtuosismo que también se extiende al esfuerzo actoral del intérprete que asume el reto. El equivalente a Scott en el Teatre Romea es Joel Joan, que abandona su zona de confort —en la que se ha movido en los últimos años con espectáculos como Escape Room— para aceptar una aventura profesional a la que quizá no se enfrentaba desde el papel del monstruo de Frankenstein en la producción del Teatre Nacional de Catalunya de 2018, dirigida por Carme Portaceli. En Vània, lo dirige Nelson Valente, director argentino que desde hace un tiempo ha convertido Barcelona en una de sus plazas profesionales, con títulos recientes como Sílvia, Pols de diamant o la próxima producción con T de Teatre, Avui no ploraré.

Más información, imágenes y entradas en:

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Licenciado en Ciencias de la Información en la UAB. Ha formado de redacciones culturales de medios como ABC, Hoy, Ara, Time Out, El País o La Vanguardia. También ha colaborado con equipamientos como el Gran Teatre del Liceu o el Teatre Lliure.

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