¿Existe una mirada Barcelona? ¿Somos hijos de la verticalidad entre generaciones, determinada y sin elección, o más bien de la horizontalidad entre iguales de cuando queremos y buscamos? Somos deseo. Miramos y elegimos. Crear es fruto de decisiones. Desde el origen andaluz común y el paso por Barcelona en momentos distintos, Juan Carlos Lérida y Carmen Muñoz dialogan con Picasso. De tú a tú. De obra a obra.

Sin complejos. El patrimonio no debe asustarnos, es casa común, la casa de todos, tu casa, mi casa, si es que hay casas de alguien, que decía aquel, porque todos decimos cosas para saber quiénes somos cuando nos sentamos juntos a la mesa. Entrar en el museo y situarse entre obras queridas es como sentarse a comer: el contenido del plato escogido desaparece dentro de nosotros como tal, pero vivimos de esas asimilaciones. La energía de nuestro movimiento presente depende de ello. Es una actitud. Como la del butoh o la del flamenco contemporáneo: que el cuerpo delate las vibraciones de lo que tiene delante y cerca. Transformarse de acuerdo con lo que se ve por la ventana y como resultado de lo que se vive a fondo dentro del abismo profundo de la psique.
L’inevitable es un espejo deformador y multiplicador. Aquí, la fidelidad a Picasso pasa por la transformación crítica, si hay que juzgarlo con el ejemplo mismo del artista malagueño a lo largo del siglo XX. Al fin y al cabo, en este rizomático siglo XXI la fragmentación ha sido todavía más fragmentaria y radical. Hay que partir de cero ante cada obra. Con afecto y rebeldía, con el respeto profundo de la irreverencia que la explora a fondo. Cuando no escondemos ninguna carta bajo la manga, resulta inevitable perder o ganar. He aquí a dos artistas flamencos buscando mostrarnos la mística de aquello que no sabríamos explicar de otro modo. Entran en ello por el ritmo, hechos compás de espera de pies a cabeza.
Talento catalán
Lérida y Muñoz son artistas flamencos de Cataluña. Ella fue alumna de él en el Institut del Teatre y desde 2017 trabajan juntos en el Laboratorio de Investigación desde el Flamenco del Conservatorio Superior de Danza. No investigan el flamenco, que también, sino desde el flamenco. La búsqueda es radicalmente abierta, pues, como no podía ser de otro modo. La mirada de ambos es personal. Y la actitud, experimental por convicción y por principios. Personal, pero al mismo tiempo absolutamente transferible y comunitaria. En ellos, el flamenco es comunicación horizontal y transversal. Por eso, también, búsqueda permanente, vida orgánicamente en transformación. Es emoción reglada por la cabeza y repartida por los pies, al compás de un taconeo que también sabe hablar bajo. Se alejaron de los patrones más cerrados del origen andaluz patrimonial del que procedían, sin renegar de él, pero abriéndolos a nuevas vías y a más vida: la del presente, que es el único tiempo vivo y en movimiento.
La obra de Picasso, con el salto continuo entre estilos, con la experimentación en largas series y los cambios de época, señala todavía una vía, un camino, la adopción de una mirada. Tener mirada propia. Esa cosa invisible, pero inevitable, para crear.
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