ENTREVISTA

Jaume Viñas: "La Guerra Civil siempre está de moda, no puede no estarlo"

Actor, dramaturgo, director y docente, Jaume Viñas ha desplegado una trayectoria que toca todos los palos: memoria, comedia y musical, con títulos como La filla del mar o Las trece. La Biblioteca de La Perla 29 estrena ahora L’Albada, con dirección de Oriol Broggi, un texto río que atraviesa de forma coral la Guerra Civil, la posguerra, la Transición y la Barcelona olímpica. Escrita hace casi una década, la pieza sitúa en el centro a las mujeres y las historias que rompen el silencio impuesto.

Jaume Vinyas

Teatre Barcelona: ¿Qué es L’Albada?

Jaume Viñas: Una explosión de memoria, de recuerdo y un viaje hacia nuestra historia y legado. El texto es una búsqueda de la identidad en todos los sentidos, desde la acción dramática principal de la protagonista hasta la relación que se establece con la memoria del público. Me obsesiona la idea de la herencia transgeneracional, de aquello que llevamos en la sangre por ser hijos y nietos de quienes somos.

¿Cómo explicas el viaje de Alba, la protagonista?

Ella es el eje vertebrador al que todo va a parar. Es una estudiante de Historia en el año 1992, huérfana, que, ante la posibilidad de obtener una beca muy importante, que puede abrirle todas las puertas de su futuro, empieza una investigación. Sin saberlo, se trata de una búsqueda sobre su identidad. A medida que vaya buscando, se dará cuenta de que esa historia de la que está harta, de todo ese pasado de un país de pandereta que está podrido, está mucho más relacionada con ella de lo que había supuesto.

«Me obsesiona la idea de la herencia transgeneracional, de lo que nosotros tenemos en la sangre por ser hijos y nietos de quien somos»

La memoria que encuentra no es amable.

No, porque no se queda en los libros de historia. Alba no es conformista con el relato dominante. Quiere buscar si las milicianas siguieron luchando hasta la caída de Barcelona. Entre la verdad y la ficción, descubre un grupo de lucha que arranca como milicianos oficiales y que al final acaba siendo cuatro desarrapados que todavía luchan por la libertad, como los últimos de Filipinas. Quería que no fuera teatro documental, que la ficción bebiera de la verdad para poder crear un espacio de nueva reflexión.

¿Por qué la memoria pasa tanto por las mujeres?

Porque ha estado más silenciada en el ámbito de la historia y dentro de las casas. Escribí esta obra en 2016 porque viví una situación familiar complicada. Antes de una operación muy delicada, empezamos a hacer bastantes comidas y cenas. Mis padres y mis tíos nunca habían hablado tan abiertamente de todo como aquellos días. Mi hermana dijo una cosa muy fuerte: “Las mujeres de esta familia solo han sufrido”. La obra nació para hacer un homenaje a mis abuelas.

¿Cómo se relaciona esto con el contexto de la Guerra Civil?

Nunca tuve esas conversaciones tan maravillosas sobre la Guerra Civil porque casi no conocí a mis abuelos. Me flipa la responsabilidad de poder hablar con las personas que vivieron aquel periodo. Es un tema que siempre está de moda, no puede no estarlo.

También has trabajado este material con generaciones más jóvenes.

Como director hice un espectáculo sobre las Trece Rosas con una compañía muy joven que no había tenido prácticamente contacto ni interés por la Guerra Civil. Cuando les dije: “Preguntad a vuestros abuelos o abuelas, si viven, cómo lo vivieron”, algunos sí encontraron cosas. Y, claro, empezaron a flipar. No es un tema que a la gente no le importe o que a las nuevas generaciones se la sude. Tenemos que seguir recordando que es importante.

¿L’Albada es tu texto más complejo?

Sí. Lo escribí en tres meses. El primer mes hice la investigación, cogí un autocar y me fui al Archivo de Salamanca, también a ver lugares de fusilamiento. El texto lo escribí en veintiséis días. Fue muy obsesivo: escribía más de veinte horas al día.

¿Qué supone que Oriol Broggi la dirija?

Escribí L’Albada pensando en el espacio de la Biblioteca, pero sobre todo en Oriol. Él ha entendido la función mejor que yo. Si no diriges tu propio texto, lo mejor que puede pasar es que alguien consiga hacerte ver cosas nuevas en él. No sufro nada por el resultado. Además, también actúo en el montaje, y estoy viviendo el proceso desde dentro con mucha ilusión.

¿Cómo haces para tener un perfil tan ecléctico?

A mí me gusta mucho que puedan pasar las tres cosas en mi vida: la dirección, la escritura y la actuación. Y la docencia, que también me gusta mucho. Para mí no es incompatible que un autor haga L’Albada después de Un sogre de lloguer, con Joan Pera. Me llena mucho tener capítulos tan diferenciados.

¿Y cómo ves el momento del teatro musical catalán?

Con los espectáculos de nueva creación musical creo que tenemos un poder enorme. Hablo de Germans de sang y del ejemplo de Dagoll Dagom, con Mar i cel, por supuesto, pero también con espectáculos más recientes como L’alegria que passa y Maremar. Y ahora barro para casa y hablo de La filla del mar, con la que hicimos algo muy bonito. Yo creo que sabemos hacer muy bien este trabajo artesano, también en el pequeño formato. Quizá solo falta visibilizarlo más y que todo el sector acabe de creérselo.

Más información, imágenes y entradas:

Escrito por
manuel perez muñoz

Periodista especializado en artes escénicas. Director de la revista Entreacto y crítico teatral de El Periódico de Catalunya.

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