La directora del Grec, Leticia Martín, afronta el 50 aniversario del festival con la voluntad de celebrar su historia sin convertir la programación en un ejercicio de nostalgia. En su segundo año al frente del festival, defiende un Grec comprometido con el presente, atento a la memoria y capaz de abrir espacios de reflexión en un contexto político cada vez más tenso.

Leticia Martín
¿Cómo ha sido el primer año al frente del Grec?
El primer año ha sido muy intenso y de mucho aprendizaje. Tuve que conocer los sistemas de relación entre las distintas partes y el tejido artístico, pero también he podido visitar festivales para entender qué está ocurriendo en el ámbito internacional. Cuando volvimos en septiembre, que era cuando realmente ya había cumplido un año, la sensación era la de tener cierta conciencia de lo que vendría: dónde estarían los picos de trabajo, cuándo podíamos viajar, cuándo era mejor hacer reuniones más locales… El primer año fue, sobre todo, entender el funcionamiento.
¿Y cómo te has preparado para este festival que empieza ahora?
Creo que, en este tipo de trabajos, es muy importante mantener siempre la ilusión del primer día. Más que una preparación específica, se trata de ordenar el calendario en las distintas etapas del año. Ahora tenemos la agenda más organizada.
Un segundo año y un cincuenta aniversario. ¿Cómo has vivido esta coincidencia?
Sin duda, es un honor poder estar al frente del festival en su cincuenta aniversario. Es una cifra muy redonda y todavía hay mucha gente que vivió el primer Grec o que, como público, conserva recuerdos de los primeros años. Ha sido una responsabilidad, pero desde el primer momento tuve claro que quería celebrar el aniversario sin que condicionara en exceso la programación. No quería hacer una programación-homenaje, sino tener la libertad de hacer el Grec que quería para 2026 y, alrededor, añadir acciones vinculadas al aniversario. Para mí era importante que no fuera una mirada nostálgica, sino un acompañamiento.
Por tanto, en este segundo año, ¿consideras que el festival es un poco más tuyo?
Sin duda, he tenido más tiempo para pensar. La primera edición ya fue muy mía, sobre todo gracias a la generosidad de Cesc Casadesús, que me lo dejó todo abierto. Sí que entonces me encontré una selección de propuestas entre las que escoger, y ahora esa selección ya la he hecho yo. Aun así, desde el primer momento he sentido que el festival era mío, porque cuando estás al frente de un acontecimiento como este necesitas interiorizarlo como algo propio. No puedes pensar: “esto no es mío”.

«Creo que el festival Grec, en sí mismo, necesita ser reconocido»
Hablas de una celebración que mira al pasado desde el presente. ¿Qué te ha interesado más de esta idea?
Lo que quería, sobre todo, era evitar personalizar el homenaje en ningún artista, generación o director del festival. Quería que fuera un homenaje al propio Grec, pensando estos 50 años como un conjunto, como si el festival fuera un ser vivo que cumple años. Por eso, lo primero que tuve claro fue la necesidad de crear un archivo, para reconocer todo lo que ha pasado por el festival. Desde que trabajo en él, he comprobado que todo el mundo tiene un recuerdo personal del Grec, pero es difícil ser plenamente consciente de la importancia que ha tenido como acontecimiento cultural, como puerta de entrada de artistas internacionales o como espacio de primeras veces. Creo que el festival, en sí mismo, necesita ser reconocido.
Precisamente quería preguntarte por este archivo. ¿Qué crees que podrá descubrir el público?
Creo que permitirá que cada persona pueda hacer su propia investigación: buscar cuántas veces ha participado un artista, si hay imágenes de un acontecimiento concreto, qué combinaciones de artistas se han producido, si alguien ha trabajado con otra persona o en qué espectáculo el festival ha sido coproductor. Ahora mismo lo que existe es, sobre todo, un listado de las cosas que han sucedido, pero sin interrelación. Lo que queremos añadir son materiales gráficos, fotografías y vídeos, y ver cómo podemos vincularlos a otros archivos para que cada dato pueda ser también objeto de búsqueda.
También habéis vinculado esta memoria del Grec con una serie de piezas audiovisuales creadas por artistas como Sílvia Munt, Jaume Claret o Mar Salicrú, entre otros. ¿Cómo surgió esta idea?
Ante esta memoria intangible de las artes escénicas y de la música, me parecía importante tener una pieza que pudiera perdurar. Las cosas suceden cuando suceden: o has estado allí o no has estado. Por eso queríamos dejar un objeto que funcionara como recuerdo de estos 50 años, pero tenía claro que no quería un documental histórico o informativo, lleno de datos. Me apetecía tener miradas artísticas, creaciones con vida propia. Por eso reunimos a cuatro personas muy vinculadas a las artes escénicas y también con experiencia en el audiovisual.

Sílvia Munt habla con algunos de los impulsores del Grec: Marta Angelat, Mario Gas, Jordi Jané, María Jesús Lleonart, Enric Majó y Carme Sansa
Una noche especial será la proyección de estas piezas en el Teatre Grec. ¿Qué te gustaría que ocurriera esa noche entre el público y el sector cultural de la ciudad?
Me gustaría que hubiera un reconocimiento mutuo. Muchas veces es difícil encontrar a los artistas en espacios donde no tienen una relación directa con lo que ocurre sobre el escenario, y el público siempre tiene muchas ganas de encontrarse con las caras que aprecia. Creo que es una buena ocasión para celebrar el sector y, al mismo tiempo, generar un momento de encuentro con el público. Tengo la sensación de que será un poco como una inauguración, pero sin tanto peso institucional. El día 8 me gustaría que fuera realmente un encuentro entre el sector y el público. Y ver si podemos bailar juntos.
¿Crees que realmente existe esa distancia entre el sector y el público?
Creo que el público más habitual está muy acostumbrado, porque va a muchos teatros. Pero tengo la sensación de que el público del Grec quizá no está tan habituado a este tipo de encuentros, tiene una relación más puntual con la cultura. Quizá con ese perfil sí que existe un poco de distancia, aunque también puede que me equivoque. Lo que deseo es que sea una noche bonita, que todos recordemos y que sea una fiesta por el aniversario.

Dentro de esta celebración hay una actividad muy especial, Arrels de llum, un concierto en la Sagrada Família. Es una imagen muy potente. ¿Cómo nace esta colaboración?
El punto de partida fue una conversación informal con Maria Arnal: “Qué bonito sería poder hacer sonar los órganos de la Sagrada Família”. Nació de una idea muy lateral que cobró sentido con el centenario de Gaudí y el 50 aniversario del Grec. Hablamos con los responsables del templo para establecer las características que debía tener este concierto especial: un programa con una parte sacra y litúrgica y otra más abierta. Participarán el Cor Cererols, Lídia Pujol y Maria Arnal. Es un concierto que nos hace mucha ilusión, también porque será gratuito.
El Grec nació en los años 70, en un contexto de transición y libertad. Ahora vivimos un momento político muy polarizado. ¿Cuál crees que debe ser el papel de un festival público como el Grec?
Creo que ahora necesitamos compromiso. No solo desde un festival público, sino también desde los artistas y desde todos los que intentamos darles voz. Compromiso de apoyo y compromiso para dar espacio a todas las libertades que se están poniendo en cuestión en muchos conflictos del mundo. Esto marcó mucho mi manera de pensar el 50 aniversario: el Grec nació en un momento de explosión de libertad tras 40 años de dictadura, y ahora tenemos la sensación de que la democracia está siendo cuestionada en muchos lugares. Tenemos guerras más cerca que nunca y los movimientos políticos más peligrosos están ganando fuerza en todas partes. Por eso creo que, desde el arte, debemos ser resistentes y encontrar espacios para hablar de las cosas que más miedo dan.
¿Qué te gustaría que recordara el público de este Grec 2026?
Hay tantas cosas que creo que cada persona tendrá su propio recuerdo. Yo sería muy feliz si fuera un recuerdo vinculado a la persona con la que ha ido, al espectáculo que ha visto o a la sensación que ha tenido después de comentarlo con sus amigos. Creo que hay que abrir ventanas para reflexionar, pero lo importante es la experiencia.
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