A Guimerà le sienta bien el musical: 'La filla del mar' vuelve al Teatre Condal

Ruben Garcia

Para las últimas generaciones, la obra de Àngel Guimerà queda ineludiblemente asociada a las lecturas obligatorias de la escuela. Y mala señal si esta es la única conexión que sacamos. Salvo de la adaptación musical de Mar i cel, por todos conocida, o alguna producción de Terra baixa, muchos encontramos inexplicable que los escenarios profesionales no paren mucha atención en todo el vasto universo emocional de Guimerà, capaz de traspasar fronteras de generaciones y épocas.

Esto es justamente lo que enamoró la compañía La Barni Teatre de la obra La filla del mar: «Más allá de reflejar la sociedad de su momento, Guimerà es un grandísimo constructor del alma humana aún vigente en nuestro tiempo», quien con Gracia Fernández y Marc Sambola forman juntos la dirección de la compañía. Ellos mismos hace cinco años representaron un taller de la obra de teatro original. Con el tiempo aquel taller desembocó en una propuesta musical que se vio en el Lluïsos de Horta, ya con dramaturgia de Jaume Viñas y música de Sambola. Fue allí donde Daniel Anglès, director artístico del Teatro Condal, se fijó y a través del equipo de Focus decidieron apostar por estrenar su nueva producción.

La filla del mar que ahora llega dentro de la programación del Festival Grec es también el debut de La Barni Teatre al frente de un espectáculo de gran formato, con una decena de intérpretes y músicos en escena: «Aunque es cierto que la compañía siempre se ha movido con el medio y pequeño formato, los intérpretes son hábiles con el gran formato para que ya se han encontrado en otros espectáculos «, nos recuerda Vilavella. En escena encontraremos, entre otros, nombres como el de Mariona Castillo, Toni Viñals, Arnau Puig, Gracia Fenández y Albert Mora, además de Clara Solé, que interpreta el rol protagonista y que, por cierto, ha formado parte del proyecto desde los inicios, hace cinco años.

«Es un musical de corte moderno con sonido popular, mediterráneo; y con melodías que, a pesar de ser nuevas, nos transportan a un lugar común y fácil de reconocer «, apunta Sambola, que ha difuminado la frontera del hablado y el cantado. ¿Cómo debe ser el teatro musical, las canciones aparecen cuando los personajes ya no pueden expresarse de otra manera y el diálogo ya sólo puede ser música.

En escena, músicos e intérpretes son un único conjunto, es decir, aquí no veremos músicos en un foso o en un rincón del escenario. El sonido del instrumento proviene de los mismos actores: ahora un acordeón, ahora un violín, ahora una guitarra … Y la voz, que con el piano y la percusión acabará de dar una sonoridad casi orquestal. Óscar Peñarroya firma los arreglos de una banda sonora donde todo el sonido es natural, pensada para emocionarse y, si la historia así lo exige, también sufrir un poco: «El ingenio de un letrista es encontrar palabras que te llevan a un lugar y, incluso, repetirlas, modificar su significado. En La filla del mar la letra camina, se desliza … es bonita «, dice Sambola.

Lo que Guimerà nos plantea con esta obra sobre la intolerancia es como nos comportamos ante alguien recién llegado, diferente, y cómo esta reacción puede ahogar la libertad de los demás. Como sociedad, porque la llegada del Águeda, superviviente de un naufragio, trastorna todo el pueblo, pero también como individuos: «Pues para que me aburre, a mí? Será porque no he nacido entre vosotros? Porque no está seguro de dónde vengo? «, Reprocha a la gente del pueblo Ágata.

Si a Guimerà le sienta el musical es porque el lenguaje del dramaturgo combina el detalle más realista y minucioso de la psicología de cada personaje con la abstracción más poética que nos podamos imaginar. Una libertad creativa propia del género y que La Barni Teatre ha disfrutado igual que Ágata cuando se sumerge en el agua.

Por Christian Machío / @christianmachio 

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