El circo francófono llega al GREC

Redacció TeatreBarcelona

Tabarnak es una palabra del argot francocanadiense que tan pronto puede ser un insulto como expresar dolor, rabia o, simplemente, sorpresa. Los creadores de Cirque Alfonse provienen del pequeño municipio quebequés de Saint-Alphonse-Rodriguez. De ahí el nombre de un colectivo dedicado al circo que en sus espectáculos hace siempre referencias directas a la vida y la cultura popular de la parte francófona de Canadá.

En Tabarnak, su último montaje que, además, presentan en el GREC, hablan de la iglesia de su pueblo, un espacio de comunidad donde el circo entra, como también entra la fuerza y ​​el humor de una de las compañías más punteras del momento. Autores del energético Timber! y el muy salvaje y carnavalesco Barbu, esta vez montan en escena una especie de anárquico viacrucis musical en el que el órgano de la iglesia se convierte en un elemento más del espectáculo.

Un circo fresco y lleno de vitalidad con las raíces hundidas en las tradiciones y el pasado de Quebec que en Tabarnak celebra el Cielo, el infierno y todo lo que hay entre ambos.

Baró d’Evel vuelve a Barcelona y eso ya es motivo más que suficiente para ir a ver circo al GREC. Blaï Mateu, hijo de Tortell Poltrona y la Señorita Titat, abandona su romance con el público francés para aterrizar de nuevo en Barcelona con una propuesta de bestias, pero esta vez no tantas como en su último montaje.

es la primera parte del díptico escénico , un montaje, un Là, sur la falaise entre un cuervo y dos humanos. Blaï Mateu y Camille Decourtye, un micro, el pájaro y dos colores, el blanco y el negro de las plumas, forman parte del universo insólito de una compañía que hace de la poesía, el movimiento y la interacción con los animales magia en escena.

Foto: Francois Passerini

Baró d’Evel es una compañía francesa y catalana integrada por la familia que forman Mateu y Decourtye, juntos comenzaron en 2010 un proyecto innovador que bebía de la comicidad y de las técnicas del circo tradicional incorporando la carpa y algunos animales, con una nueva manera de entender las artes circenses contemporáneas.

La compañía, Premio Nacional y Premio Ciudad de Barcelona, ​​y compuesta por más de 25 personas incluida la maestra de su hija, viaja en roulottes haciendo bolos de un lugar a otro montando la carpa donde sea necesario. En este GREC, sin embargo, dejan la vela y parte de la familia y se instalan en el Teatre Lliure de Gràcia. Menos nómadas pero igual de poéticos.

Neus Molina / @neusmolina

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