La comedia Mejor no decirlo, de Salomé Lelouch, llega a Barcelona con Imanol Arias y María Barranco como protagonistas y dirección de Claudio Tolcachir. El montaje podrá verse en el Teatre Goya después de su paso por la cartelera de Madrid y de una gira internacional que ha incluido una larga temporada en Buenos Aires y funciones en Uruguay, Chile y Paraguay.

La obra parte de una situación aparentemente sencilla: un matrimonio que lleva muchos años conviviendo decide poner a prueba el equilibrio de su relación. Hasta ahora les había funcionado una regla tácita —saber cuándo hablar y cuándo callar—, pero todo cambia cuando se plantean decirse absolutamente todo lo que piensan. A partir de ese momento, la conversación se transforma en una cadena de confesiones, reproches y revelaciones que sacuden la convivencia.
En escena solo hay dos personajes —Él y Ella—, interpretados por Imanol Arias y María Barranco. El actor describe así a su compañera dentro de la función: es una mujer “resuelta que no da mucha importancia a pensar antes de hablar, sino más bien a decir lo que quiere sin pensar en las consecuencias, un rayo de sol en la función”. Su personaje, en cambio, es muy distinto: “un hombre que siempre intenta que todo tenga su orden, quizá porque es el único que esconde un secreto”.
“Las comedias francesas son maquinarias perfectas que no dicen ninguna tontería»
El texto de Salomé Lelouch, estrenado en París en 2021, se inscribe en una tradición muy concreta de la comedia francesa, basada en el diálogo y en el juego entre los personajes. Imanol Arias lo resume así: “Las comedias francesas son maquinarias perfectas que no dicen ninguna tontería. Todo tiene que ver con expresiones humanas”.
La dirección corre a cargo de Claudio Tolcachir, que pone el foco en la complicidad interpretativa y en el juego escénico entre los dos actores. “Mejor no decirlo es una provocación y un disfrute de actuación: dos actores encendidos que abren la puerta a todo aquello que siempre pensamos que es mejor no mencionar, poniendo en duda los lugares comunes con humor, complicidad y una infinita ironía”, señala el director.

Para Imanol Arias, la función también conecta con el momento actual, marcado por la dificultad de dialogar. “Hasta hace no tanto tiempo pensaba que el derecho de uno a sus reservas, a sus silencios, estaba bien. Pero a medida que esa parte de la libertad se ha ido minando, ahora es difícil hablar públicamente; parece que estamos muy crispados”, apunta el actor, que defiende la necesidad de volver a encontrar espacios para hablar sin miedo.
A partir de este punto de partida, Mejor no decirlo se convierte en una comedia que observa con ironía los mecanismos de la vida en pareja: las verdades que se dicen, las que se insinúan y las que se prefieren callar. El juego que propone es tan simple como inquietante: qué pasaría si, por una vez, lo dijéramos todo. Y, sobre todo, si realmente estamos preparados para escucharlo.
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