The Exterminating Angel recuerda que lo que es verdaderamente sacrílego no es la blasfemia, sino la rutina vacía y la autocomplacencia.
La película homónima de Luis Buñuel se convierte en un origen casi mítico para El ángel exterminador, la ópera de Thomas Adès, genial compositor que también dirigirá musicalmente las funciones al Liceu. Adès transforma aquel universo inquietante en una arquitectura sonora fascinante: una música cargada de efectos, texturas insólitas y tensiones sutiles que abre las puertas de un ritual que se descompone lentamente.
Sinopsis
La celebrada producción de Calixto Bieito para la Opéra national de Paris sitúa al público en un espacio burgués y aparentemente civilizado: un salón aristocrático que, tras una cena refinada, revela la fragilidad de sus rituales. Allí donde debería haber significado solo hay repetición; allí donde debería haber libertad, se acumula una inercia asfixiante. Es en este desfase en el que se insinúa el ángel exterminador: una fuerza invisible que fractura el orden y expone el carácter sacrílego de una sociedad que ha olvidado el verdadero sentido de lo sagrado.

