The Exterminating Angel recuerda que lo que es verdaderamente sacrílego no es la blasfemia, sino la rutina vacía y la autocomplacencia.
La película homónima de Luis Buñuel se convierte en un origen casi mítico para El ángel exterminador, la ópera de Thomas Adès, genial compositor que también dirigirá musicalmente las funciones al Liceu. Adès transforma aquel universo inquietante en una arquitectura sonora fascinante: una música cargada de efectos, texturas insólitas y tensiones sutiles que abre las puertas de un ritual que se descompone lentamente.