Sinopsis
El canibalismo es el instinto que nos evoca a la supervivencia. Las encías sangran. Comer carne humana dentro del vertedero, una cuchillada en el glúteo, la rebelión más íntima. Después de todo, queda una montaña de mierda que no desaparece. Los gusanos bailan hardcore dentro del caparazón. Las manos, embadurnadas de vísceras. Los dientes siguen buscando entre los mordiscos.
Las tripas cuelgan y alguien se ríe —una cucaracha—, porque todavía sabe vivir entre los escombros. Dice: “Soy yo, la cicatriz.” Hay belleza dentro del vertedero. Hay una redención sin redención. Dentro de la sombra del contenedor, del barro y el desecho, una boca abierta que escupe: “Vomita para parirte.”
Hay sangre —pero ahora es tinta para escribir una historia de los que nunca fueron contados. El canibalismo se transforma en comunión, no por perdón, sino por memoria. Y en aquel vertedero sagrado, una criatura sin nombre —ni género, ni miedo— se levanta entre la mierda y dice: “Soy el que queda. Soy el que empieza.”
*Para participar en este espacio, tienes que traer la bolsa de basura de tu casa.
Aviso de contenido
Este espectáculo trata temas como la violencia, la autolesión y la violencia sexual, e incluye referencias al suicidio y sexo explícito en pantalla.
No hay maltrato animal, pero algunas escenas pueden resultar especialmente sensibles.
No hay riesgo para la integridad de las personas asistentes, a pesar de que se utilizan herramientas estridentes y luces estroboscópicas.
La espectación activa forma parte de la pieza: hay que traer la propia basura de casa, puesto que la escenografía, el vestuario y el atrezzo provienen de los contenedores de las calles de Barcelona.
Para cualquier duda, podéis contactar directamente con la compañía a escenasdelvertedero@gmail.com


