Big Fake de Els Marquesets es una comedia de conflicto que nos habla de la tensa relación entre la mente racional y el concepto de la propia desaparición. Lo hace a través del humor y de tres personajes que viven pensando en la muerte, se mueren por vivir y tienen tanto miedo a morir como de continuar viviendo.
Sinopsis
En una sociedad sin dioses ni demasiada esperanza en un más allá, donde necesitamos encontrar nuevas fórmulas para sustituir la espiritualidad, tres personajes solitarios y desesperados están a punto de suicidarse sin tener noticia los unos de los otros. El azar querrá que sus destinos se acaben entrelazando justo antes de que la muerte se los lleve. Este inesperado encuentro les ofrecerá una prórroga en sus vidas y, consecuentemente, en su investigación existencial.
Notas de compañía
La humanidad del siglo XXI ha dado la espalda al favor divino y lucha constantemente para vencer la muerte, que ha dejado de ser una puerta de acceso a un mundo mejor para pasar a representar solo la renuncia total. Así, las personas nos aferramos con todas nuestras fuerzas a la parte terrenal de la existencia, anhelando estar el máximo de tiempo posible en el mundo de los sentidos y de las gratificaciones físicas que, a pesar de todos sus inconvenientes, sufrimientos y nimiedades, se nos intuye preferible a la nada. Por otro lado, tener que vivir con la amenaza constante de la aniquilación detrás la oreja hace que nos sea imposible tener la vida llena y feliz que todos creemos merecer. En medio de este desconcierto solo podemos mirar de pasar los días empujando en solitario nuestra carga, deseando secretamente ser los primeros con quienes la muerte haga una excepción. El trabajo en una fábrica o en una oficina, el esfuerzo diario por poner un plato en la mesa, por llegar a ser alguien, por mejorar, por encontrar pareja, por criar hijos, por escribir y producir una obra de teatro… son una serie de tareas sin finalidad última aparente que, en el mejor de los casos, parecen diseñadas exclusivamente para tenernos entretenidos mientras dura la vida. Pero este esfuerzo repetitivo e inútil, solo llega a ser realmente trágico en las raras ocasiones en que tomamos conciencia del hecho. Este es el instante realmente desolador: cuando sospechamos que nuestra existencia quizás no tiene ningún tipo de sentido.
Pero ¿qué pasaría si, cuanto más desesperados estuviéramos, recibiéramos una respuesta de parte de este más allá en el cual nos habíamos negado a creer?



