Cuando el invierno despliega su magia y el frío se transforma en misterio, pocas obras evocan con tanta intensidad el espíritu de la fantasía como El cascanueces, de Piotr Ilich Tchaikovsky.
Este año, el Gran Teatre del Liceu acoge al Badisches Staatsballett Karlsruhe, que presenta una lectura personal y refinada de este clásico universal. El espectáculo invita a un viaje por los sueños, en el que la música y la danza se convierten en puentes hacia un mundo de ilusión y belleza intemporal.
Cuando el invierno despliega su magia y el frío se transforma en misterio, pocas obras evocan con tanta intensidad el espíritu de la fantasía como El cascanueces, de Piotr Ilich Tchaikovsky.
Este año, el Gran Teatre del Liceu acoge al Badisches Staatsballett Karlsruhe, que presenta una lectura personal y refinada de este clásico universal. El espectáculo invita a un viaje por los sueños, en el que la música y la danza se convierten en puentes hacia un mundo de ilusión y belleza intemporal.
Sinopsis
Estrenado en San Petersburgo en 1892 a partir del cuento de Hoffmann adaptado por Alexandre Dumas, El cascanueces es un poema escénico en el que Navidad y fantasía se entrelazan. La partitura de Tchaikovsky, rica en colores orquestales y melodías inolvidables, ha convertido la historia de Clara y su soldadito en un universo sonoro que oscila entre la ternura más íntima y el estallido jubiloso, con momentos tan icónicos como la “Danza del Hada de Azúcar” o el “Vals de las Flores”.
En la versión de la obra The Girl and The Nutcracker del Ballet del Staatstheater Karlsruhe, la coreógrafa Bridget Breiner ofrece una interpretación íntima y humana del cuento. La acción se centra en las tensiones familiares y sociales: la familia Stahlbaum ha perdido su fortuna y Clara Marie hereda únicamente la muñeca del Cascanueces de su excéntrico padrino, Drosselmeyer.
La coreografía clásica y exuberante de Breiner da lugar a pas de deux cargados de emoción, con elevaciones dramáticas, saltos y giros virtuosos que expresan tanto el peligro como la ternura. Ambientada en los Estados Unidos de principios del siglo XX, la escenografía y el vestuario reinventan el cuento con una elegancia nostálgica y renovada.
Interpretado con orquesta en vivo en el Liceu, El cascanueces se convierte en una experiencia privilegiada que reafirma la vitalidad de una tradición centenaria: una invitación a dejarse llevar por la música, la danza y la capacidad de soñar.






