Vània llega al Teatre Romea como una de las apuestas más arriesgadas de la temporada. Nelson Valente despoja el clásico de Chéjov de cualquier artificio para dejarlo todo en manos de un solo intérprete. Es innegable que Joel Joan se lanza al vacío en un ejercicio de virtuosismo técnico y resistencia física. Interpretar a los ocho personajes de la obra durante noventa minutos es una gesta encomiable que demuestra la madurez y el compromiso del actor con el oficio. Joan sale airoso de la batalla, pero el precio a pagar por esta «proeza» recae, desgraciadamente, en la conexión con el espectador. Aunque el despliegue es digno de elogio, la propuesta sufre ciertos problemas de definición: • La pérdida de identidad: […]