¿Sabes qué actrices y actores profesionales hicieron 'Els Pastorets'?

Laura Galve Barranco

“Ser de Els Pastorets era algo parecido a ir con el escudo del Barça. Y los mejores son los de Mataró. Pero no lo digo yo; como bien comentaba Foix: ‘Lo sabe todo el mundo y es profecía’”, explica el actor y doblador mataronense Joan Pera. “Era un mundo maravilloso. Había canto, música, luces, teatro: un espectáculo total”, añade con los ojos tiernos y el tono nostálgico de alguien que, si pudiera, volvería mil veces atrás. La actriz y cofundadora de la compañía Els Pirates Teatre, Laura Aubert, también guarda un buen recuerdo, y se le escapa una pequeña carcajada cuando piensa en ella. «Fue una gran experiencia, pero sobre todo por el equipo humano y la comunidad que se generaba, en ese espacio», comenta. Para el actor de obras como L’oreneta, Dafnis Balduz, Els Pastorets forman parte del teatro de cuando era pequeño. Empezó a 12 años a los de Vilanova y la Geltrú y sólo ha fallado dos años. Ni uno más. “Tenía 16 años cuando empecé a hacer de Lluquet y fueron 20, ¡los que hice este papel!”, comenta sorprendido, con la mirada arriba, al comprobar que sí, que fueron varios años. La actriz de teatro mataronense, protagonista de la obra Monopoli y uno de los personajes de la serie Com si fos ahir, Sara Espígul, también creció con Els Pastorets. Fueron parte de ese salto que la llevó a querer dedicarse al teatro. “Es el lugar idóneo para empezar a pisar los escenarios. Allí todo funciona siguiendo una escalera evolutiva para que vayas aprendiendo poco a poco y pases por todas las etapas”.

Imagen de una representación de Els Pastorets. Imagen: Jordi Forés

Els Pastorets es la obra teatral más representada en Cataluña. La gran estrella es la versión de Josep Maria Folch i Torres, estrenada en 1916 en el Teatre Coliseu Pompeia, en el barrio de Gràcia. Pero hoy en día conviven otras versiones también muy reconocidas, como L’estel de Natzaret, creada por Ramon Pàmies. Más de un siglo después de su primera puesta en escena, la tradición de Els Pastorets continúa despierta en los barrios y pueblos catalanes, y presume de acoger cada año actrices y actores profesionales de renombre.

El actor Joan Pera. Imagen: ACN

Joan Pera empezó en Els Pastorets de Mataró con 5 años. Su primer papel fue de pastorcillo y demonio, y ya fue más adelante que debutó como Naïm, el hijo pródigo de la obra L’estel de Natzaret. Ese día le recuerda muy bien. “Hubo una nevada colosal, pero, aun así, salimos a actuar. Y en las comidas de Navidad nunca teníamos tiempo para comer, porque a las cuatro empezaba la función ya las tres ya tenías que estar maquillando y poniéndote la peluca”. Desde entonces ya han caído varios años, pero, todavía hoy, Joan Pera asegura que es capaz de decir los textos «de arriba abajo». Más de 20 años después, Dafnis Balduz también se acuerda del monólogo que interpretó como Abdaró. “Empecé en los escenarios a la edad de 12 años, cuando entré en la compañía de teatro amateur de L’Escotilló, que eran los que hacían Els Pastorets en Vilanova i la Geltrú. En ese momento, yo ya estaba metido en la función de Perduts a Yonkers, de Neil Simon, y fue entonces cuando me ofrecieron el papel. Hacía de Abdaró y sólo tenía un monólogo, aunque muy largo. En Vilanova normalmente se representaba la versión de Folch y Torres, pero el director decidió coger un monólogo de L’estel de Natzaret y me lo dio para poder hacer un gag en la obra. Yo era un pastorcito pesado que jodía un buen rollo en Lluquet y Rovelló”. Balduz interpretó a Abdaró durante dos o tres años más, estableciendo así un precedente. «A partir de entonces vinieron otros niños para interpretar ese gag». Más tarde, actuó haciendo otros pastorcillos, de avaricia y, finalmente, aterrizó como Lluquet y con él se quedó 20 años. A 14 años debutó a escala profesional, pero su carrera como actor no le alejó de Els Pastorets, sino que supo compaginar los dos espacios.

El actor Dafnis Balduz durante la función especial de la Estrella de Nazaret, que celebra los 200 años de Els Pastorets de Vilanova y la Geltrú. Imagen: EixDiari.cat

“A 7 años, mis padres me llevaron a ver el musical Germans de sang. Fue entonces cuando le dije a mi madre que quería hacer lo que había visto. A partir de ahí, fui a apuntarme al grupo de teatro amateur de la Sala Cabanyes, a Mataró, ya Els Pastorets. Quería empezar a sentir lo que quería decir subir a un escenario”, explica Sara Espígul. A lo largo de los años la actriz fue pasando por diferentes personajes: hizo de duende, de ninfa, de demonio, de pastora y, finalmente, representó a la Virgen. Una vez empezó en Els Pastorets, ya no pudieron apartarla hasta diez años después, y la Sala Cabanyes se convirtió en su “nido teatral”. “Allí me transmitieron el amor por el teatro. Si no hubiera sido por este grupo y Els Pastorets, seguramente no sería la actriz que soy ahora”. Cuando habla sobre esa época, recuerda sobre todo el nombre del director de teatro Toni Graner. “Fue la persona que confió en mí y me lanzó bien arriba”. A Dafnis Balduz también se le llena la boca de agradecimientos cuando habla de su grupo de teatro amateur L’Escotilló. “El teatro que hacíamos en la compañía era fantástico. Tocabas todo, y fueron los que me dieron un contacto real con lo que más tarde sería mi profesión”.

La actriz Sara Espigul

En el caso de Laura Aubert, Els Pastorets no llegaron a ella hasta más tarde. Conocía la tradición, pero nunca había visto representación alguna. “Mi madre es mallorquina y pasaba Navidad allí. Mi relación con Els Pastorets empezó en Vallvidrera, cuando nos propusieron recuperar este evento que hacía años que no se celebraba”. El primer año hizo de Lluquet, personaje que interpretó un tiempo. Más tarde cogió el papel de Rovelló y también representó a Lucifer y Satanás. “En Els Pastorets te reúnes con gente de todas las profesiones posibles y se produce una mezcla de distintas generaciones. Para muchos de Vallvidrera, hacer teatro se convirtió en una actividad terapéutica, ya que conocían a gente nueva, salían de la rutina y se ayudaban entre ellos”.

Escena de Els Patorets de Calaf

La sociedad no es la misma que antes, y Els Pastorets, de la misma manera, tampoco. “Antes duraban cinco horas, y al menos. Ahora se realiza un espectáculo más infantil; los niños, por supuesto, no aguantan tanto rato, y la duración suele ser de dos horas”, comenta Joan Pera. Cuando Laura Aubert y su compañía llegaron a Els Pastorets de Vallvidrera, la obra recibía cada año cambios o bien se modernizaba. “Había golpes que sólo éramos mujeres, así que decidimos cambiar el género de algunos personajes. Pero entonces pensamos que ¿por qué, siendo Lluquet una mujer, no se podía llamar Lluqueta? Y el último año que estuvimos bajo la dirección, tuvimos una Lluqueta y una Rovellona. Además, la obra se acabó diciendo Les Pastoretes”.

La actriz Laura Aubert

El trabajo y la dedicación son factores esenciales en Els Pastorets. No son ninguna tontería. “Aquello era una mezcla de rigor, concentración y exigencia. No íbamos a jugar. Era un trabajo. Para mí era lo más serio del planeta”, comenta Sara Espígul. “Aunque los actores y actrices no fueran profesionales, se comportaban como tal. No eran cuatro matados”. Cuando Balduz empezó a tener un papel en Els Pastorets, se encontró con un grupo de gente que eran todos adultos. “Había un rigor real, con gran escenografía. Además, interpretar una obra tan larga, que puede llegar a las tres horas, no es fácil”, explica.

El actor Dafnis Balduz

Els Pastorets enganchan. Tienen un no-sé-qué especial. «Es una magia que se produce entre el público y el escenario», dice Joan Pera. Para Laura Aubert, se trata de un evento que la gente de barrios y pueblos lleva muy adentro. «Todo el mundo espera este día con muchas ganas y hay esa curiosidad por saber qué se hará el año siguiente», dice. “Es una tradición muy especial y es, además, el origen para que los niños empiecen a ir al teatro. Y ahora necesitamos al público joven más que nunca”, añade Dafnis Balduz. Sara Espígul habla de Els Pastorets como ritual, algo parecido a la misa del gallo. “Catalunya es un pueblo caliente, ya la gente le gusta estar en hermandad, con la gente que ama, y ​​Els Pastorets son eso”. Y, al fin y al cabo, no es de extrañar que, más de un siglo después, Cataluña siga levantando arriba esta tradición.

Por Laura Galve Barranco / @lauurinson

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