ENTRE EL OLVIDO Y EL ABSURDO

'Records i Ficcions' y la absurdidad de los cuerpos que recuerdan

La Cia. Agnès Balfegó se estrena con Records i Ficcions, una pieza de coreografía y teatro gestual, con elementos de autoficción, que aborda desde el absurdo el recuerdo como creación.

Todos recordamos o anhelamos recordar. Ya sea una anécdota trivial, una información del día o una vivencia fundamental, recordar constituye una actividad tan cotidiana como inconsciente. La Cia. Agnès Balfegó presenta en el Festival Grec Records i Ficcions, una pieza coreográfica y de experimentación escénica que profundiza en el vacío del olvido.

“Siempre que recordamos, inventamos. La obra nace de la necesidad de ver cuáles son los mecanismos del cuerpo para recordar y de la mente para crear”, explica Agnès Balfegó, directora y coreógrafa de la pieza. De ahí el título de la propuesta, que pone el acento en el recuerdo como acto creativo.

Después de los solos Eixos (2021) y Brindis (2025), además de piezas colaborativas en el Certamen Coreográfico de Madrid, el Santa Mònica y el Festival 15m2, Balfegó da el salto con Records i Ficcions. Se trata de la primera pieza larga de sala de la artista. La obra podrá verse en el Antic Teatre del 23 al 26 de julio.

“Hay bastante autoficción desde el absurdo”

“Hay bastante autoficción desde el absurdo”, relata la coreógrafa. La enfermedad de su padre y una crisis personal de la artista la llevan a crear una pieza en la que la autoficción, la danza y la performance se entrelazan. La noche es el nexo de unión entre el recuerdo y el olvido. Balfegó, junto al bailarín y coreógrafo Albert Barros, a quien conoce desde hace seis años, intenta reconstruir lo que ocurrió en una noche de fiesta: “El material nace de una noche con Albert en un descampado. Es un ejercicio de metáfora desde lo más absurdo y profundo, donde la palabra entra para confundir”.

Dos personas exploran la memoria como un archivo inestable y, sobre todo, creador de fragmentos de vida marcados por el surrealismo, la ironía y la improvisación: “Trabajo con la improvisación desde un marco muy definido. La obra parte de la necesidad de mirar al pasado, contrapuesta a la crisis personal que quería olvidar, pero desde el presente más vivo. Hay coreografía, parte improvisada y teatro físico”. La pieza, de 55 minutos, combina las artes del movimiento y el teatro gestual para explorar la huella que dejan los recuerdos, y también su ausencia, en el propio cuerpo y en el de los demás.

La propuesta mantiene un diálogo con el cuerpo y deja un amplio margen para la imaginación y el surrealismo. Más allá de profundizar en el recuerdo, también lo crea: “La pieza consiste en situar al espectador dentro de una escena y crear un recuerdo colectivo. Pensar el espacio como lugar de construcción colectiva”. Un espacio en el que la Cia. Agnès Balfegó Brull vive el recuerdo desde el olvido necesario para crear, desde el lugar donde, cada vez que alguien intenta recordar, descubre que ha vuelto a empezar: una nueva ficción.

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Periodista cultural

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