Judit Martín: "No me interesa el humor que juega en la línea de la provocación"

Irene Vilà Capafons

Judit Martín (L’Hospitalet de Llobregat, 1976) lleva bastantes fines de semana llenando el Teatro Poliorama con Not Talent, un espectáculo que habla sobre el hecho de no tener talento, aunque ella, de talento, tiene mucho. Aparte de sus sold out teatrales y del éxito que despierta en sus apariciones en Polònia y el Està Passant de TV3 o en el Versió RAC1, Judit destaca también por su manera de improvisar sobre el escenario. Es una artista capaz de llenar el teatro de carcajadas con sólo una historia y mucha imaginación.

Not Talent es un canto a toda aquella gente mediocre que, un día, sin saber ni cómo ni el porqué, logró el éxito más absoluto. ¿Cómo surge el concepto del “no talentismo”?

Todo empezó hace muchos años cuando descubrí un museo en Boston: el Museum Of Bad Art. Es un museo que colecciona y exhibe muchas pinturas y esculturas malas, pero tan malas que acaban por ser buenas, por entendernos. Todas las obras que exhiben son compradas en mercados de segunda mano, las han encontrado en la basura o cosas por el estilo. Es a partir de ahí que empieza a interesarme mucho este tema.

Empecé un verano en RAC1 haciendo una sección al respecto. No me centré sólo en pinturas o esculturas sino también empecé a hablar de películas famosas, como The Artist, o grupos musicales, como Florence Foster Jenkins o The Shacks, que eran un grupo de hermanas de los 60 que no sabían tocar ningún instrumento y que posteriormente Kurt Cobain las descubrió y las convirtió en un grupo súper indie. Todo esto siempre me ha interesado muchísimo.

A ti talento no te falta. Y no sólo por la trayectoria que tienes detrás, sino porque hay que tener talento suficiente para interpretar a un personaje que no tiene nada…

A mí me fascina mucho esa gente sin talento, y por eso me interesan mucho como personajes. A mí me van bien las cosas, pero cuando empecé lo hacía fatal. Tardé muchos años en aprender a improvisar, clown, o comedia. Llevo bastante tiempo trabajando en la radio y tardé también muchos años en poder sentirme cómodo y pasarlo bien. Pienso que todo se puede aprender si le pones horas e interés. De esto también hablo en la obra, hay una parte de mucha verdad, y la obra viene de esta situación de fracaso que yo también he vivido durante mucho tiempo.

¿Crees que todo el mundo cuando comienza es Not Talent?

No puedo teorizar al respecto. Pero sí puedo decirte que de alguna manera estoy reivindicando a toda la gente sin talento. Hay películas, por ejemplo, que cogen actores no profesionales y cuyo resultado es muy curioso. Hablo de casos como el de Carla Simón, Marc Ferrer o el filme Sis dies corrents de Neus Ballús i Margarita Melgar, que han conseguido con actores amateurs hacer cosas con una verdad tan absoluta que un profesional nunca puede lograr.

Pero no sólo hablo de este tipo de talento, el espectáculo también hace referencia a la gente mediocre, a aquellos que han llegado estar a lo más alto porque se han sabido moverse y venderse. Son dos vertientes interesantes del “no talentismo”.

Lara Diez Quintanilla y Judit Martin en el programa Polonia de TV3

Gran parte de tu trayectoria profesional se ha basado en utilizar el humor para reivindicar algunas cuestiones importantes, en forma de sátira política, social… Esto también lo haces en la obra. ¿Por qué escogiste esta vía para expresarte?

No soy una persona a la que le interese demasiado la actualidad, ni el humor de actualidad, ni el humor de política. Pero, curiosamente, es donde más trabajo tengo y de esto vivo: tanto en el Versió RAC1, como en Polònia o en el Està Passant. Tengo que estar al día, pero no es algo que me interese demasiado. Lo que sí que me interesa es todo lo que me rodea, la sociedad actual, el arte… me interesa mucho el feminismo. De esto también hablo en el Not Talent.

Lo haces al final de la obra, de forma breve, pero a la vez potente…

No me interesa que el feminismo sea el núcleo de una obra, no me llama la atención. Cuando parto de tan grandes ideas, no me inspiran. Pero sí creo importante tocarlo “de rasquis”, y quería hacerlo.

Es curioso, porque Not Talent se mueve a través de un tema más banal, el “no talentismo”, hacia otros mucho más profundos o relevantes y eso el espectador no se lo espera.

Tampoco lo busqué así. Es algo que vino de esta manera, pensé que si hablaba de todo esto también debía hablar de lo otro, aunque fuera de forma colateral.

Un debate que ha ganado mucha fuerza en los últimos años: los límites del humor. ¿Cómo gestionas estos límites cuando hablas de ciertos temas?

Me pasa mucho en la radio. Improvisamos bastante y tenemos personajes muy bestias (fachas, racistas, machistas…) ya veces pienso: “¡Hostia! Vigila”, no te pases. A través de estos personajes puedes decir muchas burradas porque, realmente, lo que haces es reírte de estos xenófobos, homófobos o machistas.

En Not Talent he meditado mucho sobre que hablar y sobre que no, no me interesa demasiado el humor que juega mucho en la línea de la provocación. De esto hablo en la obra: de la gente que busca provocar por provocar, pero que está vacía de contenido. De esos que sólo buscan repercusión, llamar la atención y poco más. A mí esto, por mi forma de ser, no me interesa y no sé hacerlo. Algunos lo hacen, como Ricky Gervais, y me parece muy bien por ellos. Sin embargo, a mí los límites del humor no me preocupan porque no suelo moverme por estos derroteros.

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