En la Sala Ars, Impro Sex se ha consolidado como una de las propuestas más desinhibidas e imprevisibles de la cartelera. El montaje juega con la improvisación pura y con un ritmo que convierte al público en cómplice directo. El espectáculo funciona especialmente por su reparto, un grupo de actores de improvisación con larga trayectoria como Adrián Ridao, Carmen Lova, Ainere Ju, Roberto García, además de Rocío Raval y La Maria Rosa, dos humoristas que han abierto camino en un sector donde las mujeres siguen reclamando más espacios.

Rocío Raval, actriz e improvisadora con una amplia experiencia, es una presencia habitual en la Sala Ars y también una de las impulsoras del formato de Impro Sex, que ha ido creciendo y consolidándose con el tiempo. Explica que un espectáculo de improvisación “se crea a partir de inputs que nos da el público” y que, por tanto, “el espectáculo lo hacemos entre todos”. Detalla que la improvisación no se trabaja como un montaje convencional: “No se ensaya, se entrena. No tenemos un guion, solo pautas que pueden ir hacia un lugar o hacia otro”. Su recorrido en compañías donde a menudo era la única mujer la ha llevado a reclamar más visibilidad y a recordar que el humor puede ser un aliado para avanzar en esa presencia: “Con humor, todo llega mejor”, defiende. Para ella, es una herramienta que permite abrir espacios y naturalizar un relevo que todavía necesita consolidarse.

La Maria Rosa llega desde un trayecto poliédrico que incluye la música, el circo, el cabaret y la improvisación. Con proyectos como Calladitas estáis más guapas, el festival que dio voz a cincuenta cómicas en El Molino y que posteriormente se estableció en el Poliorama, ha contribuido a visibilizar a una generación de humoristas que reclaman espacios estables y oportunidades reales. Desde esa experiencia, constata aún hoy una desigualdad de base: “La sociedad empuja a muchas jóvenes a no ser cómicas; en cambio, en los hombres exponerse incluso da cierto reconocimiento”. Y añade: “Como cómicas hemos tenido que remar mucho más fuerte que los hombres para ganarnos al público. Cuando nos programan, no tenemos tantas opciones para equivocarnos: si te equivocas, no vuelves”.

En este contexto, Impro Sex ofrece un espacio donde la comedia se expresa con naturalidad y sin filtros, y donde ambas humoristas pueden jugar con registros que en otros formatos a menudo no tienen cabida. El montaje parte de la inmediatez, el juego y la respuesta rápida, y convierte cada función en una pieza distinta. La implicación del público, la química entre los intérpretes y la vitalidad del formato sostienen un espectáculo que se vive en presente y que se consuma en el mismo momento en que sucede.
