Todos aquellos que seáis amantes de los monólogos, de los monólogos improvisados que se encadenan uno detrás de otro, tomad nota del nuevo espectáculo del actor Traficante de endorfinas. Humor de contrabando. Podéis verlo los sábados en la cartelera del Teatre Muntaner.

Toni Cano
Todo empieza con la brillante idea que ha ideado Toni Cano, actor camaleónico, con una formación cosida con días de radio y estudios en España, Estados Unidos y Reino Unido: el actor sale al escenario como una persona que trafica dopamina y buen rollo, que se dedica —metafóricamente— a ofrecer entre la gente pastillas de energía, para que rían, para que desconecten de la rutina, para que sepan elevarse más allá de sus quebraderos de cabeza cotidianos. Ya sabéis que la dopamina es conocida popularmente como la molécula de la felicidad.
En realidad, se trata de un neurotransmisor que hace que las neuronas se comuniquen unas con otras. En la literatura médica hay estudios de gran alcance sobre su funcionamiento, porque el cerebro libera dopamina en diversas situaciones diarias, como cuando comemos, escuchamos música y también cuando escuchamos a Toni Cano. De hecho, él asegura que había crecido con aquella idea de que los chicos de la calle solo podían dedicarse a traficar. Y, como es la frase que más se ha creído la sociedad, la transforma para que el tráfico sea de la materia más sensible que hay en la vida, aquello que nos hace ser como somos: personas tristes o alegres. Conoce la dopamina, la serotonina, la oxitocina y el humor en mayúsculas, y quiere hacerlo llegar a todo aquel que lo quiera escuchar, porque el objetivo final que le gustaría conseguir es una red internacional de tráfico de endorfinas. Y el suspense de la obra es comprobar si lo consigue.

Para terminar, una reflexión sobre la comedia, que es un género complejo, aunque históricamente en nuestro país se haya considerado de segunda, por motivos que algún día deberíamos plantearnos. No es un género fácil, porque quién sabe qué es aquello que hace reír y qué no. En cambio, sí sabemos cuáles son los temas serios, que siempre funcionan: amor y tragedia, traición y fidelidad. Toni Cano se pone el sombrero de director, guionista y actor en la obra Traficante de endorfinas. Humor de contrabando, que sabe entretener, hacer reír y liberarnos del peso de nuestra cotidianidad. Y todo con un nivel alto.
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