Emma Vilarasau, Mercè Arànega y Jordi Boixaderas. David Selvas ha reunido a estos tres intérpretes veteranos y prestigiosos del teatro catalán para levantar Els fills, obra de la británica Lucy Kirkwood que nos sitúa ante una emergencia nuclear ya manos de tres físicos jubilados que tendrán mucho que decir. «Ha sido el casting soñado», dice, encantado, el director. «Son los tres nombres en los que pensé enseguida y los tres se mostraron encantados con el proyecto. Además, ellos se tienen ganas, tienen ganas de trabajar juntos».

Si Vilarasau, cuando hizo su personalísima Lali Symon, reclamaba protagonismo para las mujeres de más de 50 años en el teatro, aquí lo ha encontrado. «Es un textazo», dice Selvas. «Y para intérpretes veteranos que tan a menudo se quejan, con razón, de que tienen pocos papeles. Aquí hay tres personajes muy agradecidos: no hablamos de ancianos que van a buscar a los nietos a la escuela, personas residuales, como suelen ser los papeles que dan a la gente un poco mayor. No. Estos son físicos nucleares, son top, han tenido trabajos muy potentes.» De hecho, son personas que se plantean salvar al mundo. Nada menos. Un reto tan trascendente como realista.

En Els fills, Hazel y Robin son una pareja de científicos jubilados que viven tranquilos, aislados del mundo, en la campiña inglesa, cerca de la central nuclear donde han trabajado toda su vida y donde ahora ha habido un accidente. Enseguida aparece Rose, una antigua compañera de la central de la que no tenían noticia desde hace décadas. Su llegada despertará tensiones aparentemente olvidadas y, sobre todo, planteará un dilema crucial a raíz del accidente: ¿hay que sacrificarse por el bien de la humanidad?

Kirkwood escribió la obra a raíz de la catástrofe de la central nuclear de Fukushima, en Japón, en el 2011, y de una noticia sobre jubilados de la misma central que se adentraron en el edificio accidentado, sacrificando sus vidas para intentar minimizar —en la medida de lo posible, ya que hablamos de un accidente nuclear— los daños. En el trasfondo está el debate sobre qué mundo dejaremos a nuestros hijos y sobre qué responsabilidades éticas deberíamos asumir. «La obra tiene toques épicos, ecos místicos, pero es hiperrealista. Ocurre en tiempo real, hora y media, sin elipsis ni flashbacks«, apunta Selvas. «Y tiene el sentido del humor de la gente inteligente. Kirkwood es una mujer muy implicada socialmente, feminista, y quiere dar un toque de atención. En el fondo creo que la autora es optimista: viene a decir que todavía tenemos tiempo, pero que, sobre todo, debemos hacernos responsables».
Marta Gil Polo dirigió una versión (Els nostres fills) en el Teatre Akadèmia en el 2022, también con intérpretes veteranos: Albert Pérez, Isabelle Bres y Maria Pau Pigem.
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