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TEATRO AKADÈMIA

Adaptación y promiscuidad

Pau Coya firma la dramaturgia y dirección de esta adaptación de la novela homónima de Sebastià Portell 'El día que murió David Bowie'

En un hospital de Barcelona, un joven mallorquín debe recibir los resultados de una prueba de ETS. Mientras espera, recuerda fragmentos frenéticos de su vida, desde los encuentros libertinos con todo tipo de hombres hasta la relación tempestuosa con sus padres. Así es El dia que va morir David Bowie, una pieza triplemente “promiscua” en la que Pau Coya adapta la novela homónima de Sebastià Portell.

Dar el salto de la literatura al escenario

Si la novela ha llegado al teatro es gracias al ciclo Literactua, una iniciativa de Produccions de Ferro y la Fundació Mallorca Literària que da una segunda vida a la narrativa balear a través del teatro. Sin perder el mensaje original, pero teniendo que adaptar la obra a tres intérpretes, Pau Coya elimina escenas e incorpora otras nuevas, generando un arco narrativo más marcado para el protagonista. También actualiza la mirada sobre las ETS, con una mejora de los tratamientos desde la publicación de la novela en 2016. Eso sí, lo hace todo con el consentimiento del novelista: “Tenía que apartar mi ego porque en este caso yo no era el autor”.

“Las obras LGTBI no existen. Los conflictos son universales porque las personas LGTBI somos personas humanas”

La Divina Comedia, Sex and the City, Lady Gaga o el Canto de la Sibila en versión remix. La variedad de referentes, algunos ya presentes en la novela, es habitual en Pau Coya, especialmente en lo que respecta al pop. El dramaturgo considera que este género musical está “menospreciado” y reivindica su capacidad de bajar las historias “al mundo terrenal”, especialmente “de la realidad queer y disidente”. Con todo, no se considera un autor de nicho, aunque compañeros de profesión le han advertido que “tenga cuidado” para no encasillarse. “Creo que las obras de temática LGTBI no existen. Los conflictos de los personajes suelen ser universales porque, ¡sorpresa!, las personas LGTBI somos personas humanas”. Y continúa: “He visto a señoras de Sants aplaudiendo al final de Cavallet de mar. Estas historias llegan a todo el público y cada vez se hacen más. El dia que va morir David Bowie habla de la necesidad de huida, de la ausencia de un padre, de una madre sobreprotectora… Sí que refleja la realidad gay, los lugares que frecuentamos, pero genera empatía y es universal”.

Jugar con la lengua

La mezcla de acentos resulta divertida, con un actor menorquín que interpreta a un mallorquín, Lluís Febrer, y dos mallorquines que interpretan a catalanes, Catalina Florit y Xavi Frau. El éxodo que experimenta el protagonista es muy habitual: “Mallorca es una isla grande, pero muchas veces se queda pequeña”, afirma Pau Coya. En la profesión escénica, la calidad no evita la necesidad de salir de la isla: “Allí el concepto de hacer temporada no existe. Una producción del Teatre Principal te puede generar 3 o 4 funciones”. Respecto a la relación con Barcelona, “figuras como Marta Barceló o Miquel Mas Fiol han ayudado mucho. Ahora hay mucho más diálogo y predisposición”. Destaca también la apertura de puentes con Madrid, donde esta temporada está trabajando como dramaturgo residente en el CDN y donde hay muchas compañías catalanas programadas, incluso con funciones en catalán.

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Comunicadora y productora cultural. Periodista. Colabora con portales como Recomana o Novaveu. También colabora con la Associació d’Actors i Directors Professionals de Catalunya (AADPC) y con la revista Entreacte.

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