Una buena vida se mide en base a los recuerdos acumulados. Las experiencias que se han vivido se ponen en una balanza, buenas y malas, y ayudan a determinar si todo ha valido la pena. Pero ¿qué pasa cuando los recuerdos quedan desdibujados o desaparecen? ¿Cómo se asume no poderse fiar de la propia memoria? ¿Y cómo lo afrontan aquellas personas que están alrededor de esta pérdida?
Marc Artigau navega en la experiencia compartida entre madre e hijo cuando la primera es diagnosticada con Alzheimer. La obra es un diálogo entre ellos dos reviviendo momentos vividos desde la noticia hasta el final. Es una muestra de momentos bonitos, de muchos de inciertos y de algunos bastantes desagradables.
En un montaje sencillo con pequeños detalles escenográficos que elaboran un marco mental perfecto para el relato, la historia se desarrolla con un ritmo ideal que engancha a la espectadora y, entre unas manos compartidas, transita por esta etapa de la vida de los personajes. Marta Angelat y Oriol Vila, madre e hijo en escena, están maravillosos. Angelat consigue que su Romina muestre el deterioro cognitivo con verosimilitud, al mismo tiempo que con ternura y miedo. Es capaz de transmitir los episodios en qué su yo desaparece por la enfermedad con pequeñas gesticulaciones y una mirada perdida. Vila, por su lado, muestra un personaje asustado por el camino que está recorriendo su madre, mientras intenta hacer el corazón fuerte y presentarse como un ancla para Romina. La química entre intérpretes es magnífica y el público pierde de vista la producción teatral.
Al lado de los personajes protagonistas hay un reparto muy divertido de personajes que la Romina encuentra en la residencia donde se queda. Todos un poco estereotipados, pero que ayudan a poner humor a un relato que explica un episodio duro.
Con ternura y una mirada querida de esperanza se presenta esta producción que pretende ser un bálsamo para aquellas personas que han vivido o quizás vivirán alguna situación como esta. La realidad ya llegará, hasta entonces mejor mirar el espectáculo de la vida con una sonrisa en la cara.
