Locura compartida  

Sopar amb batalla

Sopar amb batalla
14/03/2021

“What is Love? Baby don’t hurt me…” con esta canción de Haddaway se da la bienvenida al público en esta historia. ¡Y qué manera! Moviendo los pies y entonando este éxito de los 80, ya estamos de lleno en una obra que se intuye que será un terremoto en nuestra cabeza. Prepararos para pasar dos horas de risas, que llegarán a las lágrimas, mientras vais descubriendo los personajes de una cena muy especial. Una reunión de amigos para estrenar el hogar de una pajera se convertirá en un campo de batalla donde saldrán los verdaderos sentimientos de los unos por los otros, y donde será descubierto más de un secreto escondido detrás de la sonrisa de la amistad.

Lo que empieza como una reunión de amigos, pronto se convertirá en un texto estrambótico, llego de giros a cada momento donde iremos descubriendo la realidad del carácter de cada personaje. No sobra ni uno, cada uno tiene su peculiaridad y su locura interior. Un grupo formado por unas personas que representan diferentes perfiles que podemos encontrar todos dentro de nuestro círculo social. Aunque sí, seguramente, las personas que conozcamos no llegarán a los límites de estos personajes.

El montaje te hace volar la cabeza más de una vez, en un escenario convertido en dos estancias de una misma vivienda, la sala de estar y la cocina, se van sucediendo escenas paralelas que mantienen al público pasando de una a la otra como si se tratar de un partido de tenis. Y más lejos de parecer una estructura que nos pueda confundir, el texto y la puesta en escena están tan bien tramados que no nos perdemos ningún detalle. Diálogos hirientes y punzantes, verdades enviadas como dardos y con intenciones deshonestas que, más allá de vivir un drama nos hacen reír a lo grande. Situaciones absurdas y llevadas al límite que no dejarán indiferente a nadie.

Y si el texto y el montaje son de 10, con las interpretaciones ya se llega a otro nivel. Todos, absolutamente todos los personajes, tienen su momento para brillar y dejarnos aturdidos, ya sea por la sorpresa de sus revelaciones o por las risas incesantes que nos provocan. ¿Y la música? Una joya dentro de esta producción. No solo Haddaway nos sirve de introducción, sino que se infiltra en la trama y nos da aire y sentido en medio de toda esta locura que se está vivienteo en esta casa. Además, hay una actuación fuera de serie de unos de los personajes que, cantando, no diré con qué calidad, te hace llegar a las lágrimas por las risas. No os quiero avanzar nada que estropee la trama, pero… “Yo soy tu yegua, tu potrilla…” está destinado a ser un hit musical en vuestras cabezas horas después de salir del teatro.

Diversión, alegría, locura y dos horas de magia encima del escenario. Una maravilla.

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