Escuchar, hablar, comunicarse. Estos elementos son fundamentales en cualquier relación interpersonal que se haga, especialmente aquellas amorosas, sentimentales o sexuales. Decir qué quieres y qué no quieres y ser escuchado/a y actuar en consecuencia es imprescindible para que estas interacciones personales tengan un camino adecuado.
Utilitzando el teatro documental, en Sí Sí Sí las dramaturgas neozelandesas Eleanor Bishop y Karin McCracken abordan el deseo y el consentimiento en las relaciones sexuales. Se utilizan paralelamente dos historias opuestas, una con consentimiento y comunicación y otra con agresión sexual, con testimonios de jóvenes y la interacción con el público para que formen parte de la narrativa de una manera consciente.
El texto es muy interesante y pone el foco directamente en la necesidad de comunicación entre las personas que se relacionan. De una manera hábil, directa y sin querer aleccionar a nadie o imponer criterios, muestra testimonios y situaciones que son fácilmente identificables y cercanas, poniendo sobre el escenario con mucha claridad que es el consentimiento y como es de imprescindible en cualquier relación.
De manera natural y de tú a tú Clara Mingueza es la actriz que da voz a las dos historias, al mismo tiempo que da paso a los testimonios y escenifica las diferentes situaciones que se explican. Las transiciones entre unas y otras navegan perfectamente en el relato y hacen que el tiempo se pase muy rápido. Mingueza consigue la atención del público para narrar la trama y conseguir una complicidad necesaria y buscada. Divertida, cercana y transparente, la intérprete alcanza su objetivo.
Un diseño de luces y sonido acorde a la narrativa, capitaneado por Víctor Miguel, ayudan a la dramaturgia y a la espectadora a ponerse en situación.
La producción tiene un propósito claro y no pierde tiempo en otros temas que vuelan superfluamente en cualquier historia. Se quiere hablar del consentimiento y es de eso de lo que se habla, con diferentes visiones y puntos de vista. Eso sí, se encuentra a faltar algo, no queda claro que es, para acabar de completar la obra. Quizás algún testimonio más que exponga otras situaciones y acabar de agrupar más colectivos u otras visiones que quizás no quedan reflejadas en el escenario. Pero como muy bien dice Mingueza, es una obra inacabada, porque sería imposible recoger testimonio de todas las situaciones u opiniones posibles.