Oratorio irregular e irrepetible

No passa cada dia que algú ens necessiti (de fet, no és gens habitual que algú ens necessiti)

No passa cada dia que algú ens necessiti (de fet, no és gens habitual que algú ens necessiti)
05/07/2020

Carme Portaceli tenía que haber estrenado este verano la versión teatral de La casa de los espíritus, pero ya sabemos que las circunstancias han impedido que muchos proyectos salieran adelante. Es por eso que, en último momento, se le encargó un espectáculo que radiografiara el momento actual y buscara textos (teatrales o no) donde se hablara de los otros confinamientos, y ya puestos de todo aquello que nos aísla y no permite relacionarnos. Aquí es donde se mezclan, de forma irrepetible, La peste de Albert Camus con textos de Shakespeare, Ibsen, Charlotte Brontë, Caryl Churchill, Roland Schimmelpfennig o la misma Angélica Liddell, también presente en la programación del Grec de este año. Y para acabar, la palabra de Beckett y una profética escena de Esperando a Godot. Todo ello, en forma de oratorio o, si queréis, de lectura dramatizada… donde una serie de movimientos coreográficos y tres o cuatro momentos musicales intentan dar unidad y sentido a un conjunto ecléctico.

La intención es buena y el comienzo del espectáculo, con una pletórica Rosa Renom, promete. Pero ya se sabe que a veces los cócteles solo necesitan los ingredientes precisos, y en este caso el exceso (tanto de textos como de duración) acaba para lastrar el conjunto. Algunos fragmentos resultan innecesarios, confusos y poco adecuados, aparte de que los momentos musicales -la mayoría a cargo de The Sey Sisters– resultan postizos… a pesar de que se agradecen enormemente. Si a esto sumamos algunas imprecisiones y una flagrante falta de ensayos, podríamos decir que el resultado no está a la altura de lo que se esperaba de una serie de nombres tan relevantes (Portaceli, Carme Conesa, Carlota Olcina, Eduard Farelo, Solo Picó, Nao Albet y otros muchos). Pero hay que reconocer, también, que a ratos volvimos a respirar a teatro, a sentir aquel placer que tanto desde platea como desde el mismo escenario tanto se está añorando.

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