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La peixera: El mundo laboral a escena

La peixera
30/04/2016

Entre finales del siglo XX y comienzos del actual, la dramaturgia catalana tuvo una especial predilección por argumentos situados dentro del mundo laboral. Després de la pluja o El mètode Grönholm son los dos casos más emblemáticos, a pesar de que también hay otros como L’efecte 2000, ganadora en su momento del premio Ciutat de Alcoi. Ahora su autor, Toni Cabré, ha actualizado un poco algunos aspectos de la obra -especialmente los que es refieren a cuestiones informáticas- y la ha rebautizado con el nombre de La peixera. Una buena oportunidad para ver una obra que, a pesar del premio y la trayectoria del autor, nunca se había visto representada profesionalmente.

El argumento nos presenta un grupo de personas que trabajan en el departamento de informática de una gran empresa. El conflicto se presenta cuando la dirección anuncia que disolverá el departamento, y todo apunta a que uno de los trabajadores del grupo ha pasado información para elaborar un informe que les perjudica. Las desconfianzas, las presiones internas y los remordimientos harán acto de presencia, provocando momentos de gran tensión. Creo que a pesar de que es una obra que entretiene, algunas situaciones están un poco forzadas, y la dirección de Òscar Molina fomenta una actuación y un ritmo visceral -incluso demasiado explosivo, al menos en el día del estreno- que no le va del todo.

El equipo artístico que hay tanto delante como detrás de esta propuesta es casi el mismo de Cloaca, un espectáculo que se vio la temporada pasada. A pesar de que se han pulido algunas cosas y se ha escogido un texto argumentalmente más asequible, siguen algunas de los características que están marcando el grupo: un gusto declarado para obras muy masculinas, cargadas de testosterona, con momentos incómodos y de cierta violencia. Una serie de elementos que, a veces, nos llevan a sobreactuaciones no deseadas y a escenas poco controladas. Aún así, hay un público que disfruta con estas propuestas… y el día que se arriesguen con la versión teatral de Reservoir dogs -existe, y les iría como anillo al dedo- ya ni os lo explico.

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