Las secuelas del fanatismo

Els nens desagraïts

Els nens desagraïts
26/11/2017

A cada nuevo montaje, cada vez resulta más una evidencia que Llàtzer Garcia se está convirtiendo en una de las voces más relevantes de la dramaturgia catalana actual. Con Els nens desagraïts, el autor y director cierra su trilogía sobre la familia con una propuesta de una rotundidad dramática especialmente sobrecogedora. La obra, en este caso, está más orientada a radiografiar la idea del fanatismo y la manipulación vinculada a la religión; pero también vuelven a estar presentes el dolor y las secuelas psicológicas que provoca la disfuncionalidad de los lazos familiares. El espectáculo da un paso adelante en la trayectoria artística de su creador, consiguiendo una atmósfera que, con recursos y gusto cinematográfico, genera una perturbadora mezcla entre terror y fascinación. La pieza juega con ideas muy sugerentes, abre interrogantes incómodos y camina sobre el realismo de unos diálogos entre los que la poesía se filtra como por arte de magia. También el grupo de intérpretes logran una línea interpretativa tan verosímil como intensa. Especialmente, el trabajo de la actriz Teresa Vallicrosa, como madre fundadora, transmite una energía que impregna todo el conjunto de una visceralidad controlada difícil de olvidar. Desde la iluminación o la elección de la música hasta el diseño de escenografía, se transmite un buen gusto y atención por los detalles encomiable. Pero, más allá de un magnífico envoltorio, lo más valioso de todo es su capacidad de remover conciencias, meter el dedo en la llaga e interpelar al espectador sobre necesidades humanas como la fe o la aceptación social. Un ejercicio, en definitiva, tremendamente profundo y reflexivo acompañado de una puesta en escena hipnótica.

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