Marcha atrás y a todo gas

Com vaig aprendre a conduir

Com vaig aprendre a conduir
07/02/2026 - Sala Beckett

Esta es una pieza que ya tiene unos 28 años y que es obra de una de las autoras norteamericanas más veteranas y premiadas de los últimos años, Paula Vogel. A pesar de los premios Pulitzer, Tony o la inclusión en el Salón de la Fama del Teatro Americano, la autora no es demasiado conocida entre el público catalán. Para remediar este olvido, la Sala Beckett ha montado este espectáculo pero también ha organizado un ciclo que incluye charlas, lecturas y un taller de dramaturgia. Una buena oportunidad para ampliar nuestros conocimientos sobre la escritura dramática contemporánea en los Estados Unidos.

Com vaig aprendre a conduir es una obra que utiliza la metáfora de la conducción para explicarnos una historia que empezó en un coche entre una niña y un hombre casado. Es una historia que se narra a través de varios episodios y que va viajando hacia atrás, consiguiendo que a cada nueva anécdota o historieta vayamos descubriendo la manipulación de uno de los personajes centrales (el baboso tío Peck) y los motivos que están en la base de una relación enfermiza y muy peligrosa. El retrato que hace la autora de una relación de abuso en un ámbito familiar es realmente original e ingenioso, puesto que a través de la estructura teatral consigue que el público tenga una visión más amplia y también más compleja de la situación.

Marilia Samper ha optado por una puesta en escena que ya de entrada nos enseña la otra cara, el reverso de la historia. En este caso nos enseña un teatro desde el otro lado, con la visión descarnada de los plafones que hacen de decorado. Podríamos decir que es una especie de declaración de intenciones, puesto que a base de representaciones del pasado, canciones americanas y estampas familiares aparentemente costumbristas nos metemos en el interior de una historia que por delante parecía una cosa… pero que por detrás resulta otra de muy diferente. No sé si el decorado de Sebastià Brosa y Laura Bosch funciona siempre como metáfora, o bien se desgasta a medida que la obra evoluciona, pero podemos decir que hacia el final sí tiene una función bastante acertada y justifica su elección.

Es cierto que al principio cuesta entrar en la historia, puesto que su estructura, la narración externa y la utilización de personajes como comodines para todo resulta un poco desconcertante. A medida que avanza, sin embargo, nos vamos involucrando en la historia de la protagonista, muy bien defendida por Mireia Aixalà. También destacan Kathy Sey y Alba Gallén, a pesar de que el peso principal recae en un irreconocible Ivan Benet, realmente extraordinario en el difícil rol que tiene que defender. Sin lugar a dudas, una de las interpretaciones más impactantes de la temporada.

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