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Carrer Robadors: Retrato de la primavera árabe

Carrer Robadors
7/09/2021

Carrer Robadors es, ante todo, una importante novela del francés Mathias Ennard escrita el 2012, justo en plena primavera árabe. El libro, y también su adaptación teatral, habla de aquel movimiento, pero también de las condiciones de los jóvenes marroquís en su país, de las dificultades para salir de un régimen que los oprime, del acercamiento de algunos de ellos al integrismo islámico y de las dificultades que se encuentran cuando llegan al destino escogido. Y en medio de todo el conflicto social y político, la historia personal de Lakhdar y de su amigo Bassam en la ciudad de Tánger.

La adaptación, que no debe de haber sido sencilla, surge de tres importantes autores: Marc Artigau, Sergi Pompermayer y Julio Manrique. Creo que es una versión ágil y bastante esclarecedora, a pesar de que quizás se entretiene demasiado en algunos pasajes (toda la escena del barco) y despacha otros (la relación con la chica catalana) con cuatro pinceladas. Por suerte, la dirección escénica del mismo Manrique suple -como es habitual en sus trabajos- cualquier carencia por un sentido del espectáculo más que acertado. En este sentido, ayudan las proyecciones, los hábiles cambios de escena y una dirección de actores muy competente. Guillem Balard, en el papel de Lakhdar, vuelve a demostrar que es uno de los actores jóvenes más interesantes del momento, después de haber destacado en Jerusalem o La malaltia. Y tampoco se queda atrás Moha Amazian, un actor que últimamente ya habíamos podido ver a Alhayat o la suma dels dies y La font de la Pólvora.

El conjunto funciona como viaje iniciático o incluso como epopeya. Bastante inspirado en los montajes de Wadji Mouawad, el espectáculo acaba resultando un híbrido entre el teatro del autor libanés y las adaptaciones literarias. Quizás el resultado se resiente precisamente de su origen literario, pero la grandeza de lo que explica -y también la forma en que Manrique nos lo viste- acaba pasando por encima de todo.

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