Baró d’evel: Falaise → Teatre Lliure - Montjuïc

1/08/2019

Belleza en expansión

Después de impresionarnos con la belleza de su anterior espectáculo, Baró d’Evel tenía el listón muy alto. Afortunadamente, la compañía ha gestionado muy bien la presión de las expectativas y ha sabido ofrecer lo que sería una continuación de lo que habían creado en a la altura de las circunstancias. De este modo, Falaise se plantea, más que como una secuela, como una expansión, un nuevo conjunto de historias que comparten el mismo universo postapocalíptico en blanco y negro y unas reglas visuales muy similares. Más grande y ambicioso, el montaje conserva la poética sublime y la ejecución técnica impecable habituales de la compañía, demostrando, nuevamente, un gusto exquisito para la puesta en escena. Como novedad, tenemos más actores, más personajes, más animales… y también pinceladas de sentido del humor. A pesar de su espíritu clownesco, quizás estas escenas son la parte que menos funciona de toda la propuesta, rompiendo su magia para adoptar un tono más llano que parece no encajar del todo. En cualquier caso, la fuerza del conjunto es innegable, dotando de emoción y profundidad cada detalle de la pieza. Personajes que nacen de las paredes en esta peculiar mezcla de danza, circo y teatro siguen construyendo una experiencia única de gran calado existencial y un verdadero placer para los sentidos y las emociones del público. En comparación, se ha perdido algo de sencillez, intimidad y delicadeza pero, en muchos otros sentidos, ha ido a más y está muy bien que así sea.


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Baró d’evel: Falaise

Baró d’evel: Falaise

Poesía, movimiento y circo contemporáneo forman parte del universo insólito y personal de unos artistas que llevan al festival la segunda parte del díptico escénico Là, sur la falaise. En esta ocasión los animales que participan en la obra son un caballo y unas palomas.

Sinopsis

Ahora, la compañía francocatalana integrada por Camille Decourtye y Blaï Mateu Trias (hijo, por cierto, del conocido payaso Tortell Poltrona) lleva a los escenarios barceloneses Falaise, segunda parte del díptico escénico Là, sur la falaise

Falaise (acantilado o precipicio en castellano) es, efectivamente, la segunda parte de un díptico que nacía con la idea de explorar las oposiciones, los contrastes, entre un blanco y un negro que teñían las plumas del ave pero que también se esparcían poco a poco por todo el montaje. Estos mismos colores, el blanco y el negro, vuelven a teñir el escenario y los trajes de los intérpretes, unos artistas que protagonizan una especie de ritual o ceremonia en movimiento que encuentra su fuerza en la unidad de un grupo impulsado por una misma energía. Trabajan y bailan juntos y al unísono sin renunciar, sin embargo, a sus personalidades particulares y tomando cada uno sus propios riesgos. Todo ocurre en un espacio a diferentes niveles que permite que los artistas evolucionen, suban, bajen, caigan o se deslicen mientras el caballo y los pájaros se mueven libremente por la escena.

Como es habitual, Baró d’evel vuelve a colaborar en esta ocasión con María Muñoz y Pep Ramis, integrantes de la compañía de danza Mal Pelo, pero también con la autora y dramaturga Barbara Métais-Chastanier.

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  • Josep Oliva Sasé
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    Demà dimecres el Grec arriba al final i ahir la companyia franco-catalana Baró d’evel ens va obsequiar al Lliure amb aquesta joia que difícilment oblidarem. Amb una impressionant i impactant escenografia de Lluc Castells i que és el pes que suporta tot l’espectacle, ens parla del buit, aquest buit del qual tots hem de llançar-nos, aixecar-nos i seguir endavant, i ho fan amb dansa, música i circ. En la dansa 8 artistes que tant a nivell individual com grupal i utilitzant el llenguatge corporal del moviment recreen una coreografies magníficament coordinades, convulsions incloses. Pel que fa a la música, fantàstica tant els temes enregistrats com els que en viu interpreten. I la part que tracta de circ dóna la sensació que tenen la llibertat individual, en no tractar-se d’equilibris conjunts, d’executar-a la seva manera i encara que es tracti de salts, tombarelles i altres comporten més dificultat que que la majoria d’acrobàcies que estem acostumats a veure en els circs. Humor la major part absurd, però molt molt divertit. La part poètica està present pràcticament en tot l’espectacle però recobra moments idíl·lics quan el cavall blanc surt a escena i amb un ensinistrament insuperable es converteix en un artista més. En aquest punt vull ressaltar l’escena quan els 8 artistes estan interpretant una coreografia i el cavall va fent els mateixos passos que els actors, extraordinari. El mateix passa amb els coloms blancs que obeeixen, volen i es posen on se’ls indica creant moments de gran tendresa. Mai faig comparacions però en aquest cas si vull dir que aquest espectacle no té res però res a envejar al que fa uns dies vam veure al Palau de la Música per la companyia australiana. Extraordinari, sublim i no cal dir que un IMPRESCINDIBLE, que es podrà veure del 25/9 al 13/10 al Lliure. Us consell, si aneu (jo ho faria) compreu localitats a partir de la fila 5 ja que les primeres files queden per sota de l’escenari, jo estava a la fila 6 i perfecte. Llarguíssims aplaudiments més que merescuts.amb tota la platea dempeus.

    30/07/2019

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