La fortaleza nació para dialogar con El castillo de Lindabridis, una obra de Calderón de la Barca que se mueve entre la ficción y la realidad, esta dramaturgia indaga en la relación con un padre ausente.
La Compañía Nacional de Teatro Clásico encargó a la dramaturga una creación que estableciera un diálogo con una pieza del repertorio clásico: El castillo de Lindabridis, de Pedro Calderón de la Barca. En esta comedia, publicada a principios del siglo XVII, la princesa Lindabridis emprende un viaje fantástico montada en un castillo volador en busca de un marido con el que poder casarse y, así, heredar el reino.
Sinopsis
¿Cómo se relaciona la autora, que, como Lindabridis, perdió a su padre, con esta historia fantástica? Lo hace de la mano de tres actrices, Natalia Huarte, Mamen Camacho y Eva Rufo, que reflexionan sobre la paternidad y la ausencia en una propuesta autoficcional. En ella, Carballal rastrea la figura de un padre ausente, arquitecto de profesión, a través de los edificios que construyó y, al mismo tiempo, se interroga sobre el sentido del teatro clásico —y de la tradición— en nuestro tiempo. La herencia, ya sea material o inmaterial; aquello que recibimos de nuestros padres o el patrimonio cultural que nos legan las generaciones anteriores son algunos de los temas que atraviesan La fortaleza.






