Un réquiem humano y lleno de esperanza y emoción, interpretado en la plaza del Rei y el Saló del Tinell por unos solistas y un coro que se mezclan entre el público.
Sinopsis
En 1868, Johannes Brahms compuso Un réquiem alemán, una composición muy distinta a otras del mismo estilo, ya que se aleja un poco de la idea de la misa de difuntos que inspira otros réquiems para constituir una reflexión poética y filosófica sobre nuestra mortalidad, la alegría de vivir y el amor. La composición que se ofrece en esta actuación es la Versión Londres, con solistas, coro y piano a cuatro manos. Ofrece un mensaje de esperanza y de consuelo a los vivos y a quienes ya no están. En el Grec, se interpreta de una manera singular, ya que, en la versión del dramaturgo, guionista y activista cultural Jochen Sandig, la dramaturgia y la coreografía corren a cargo de Sasha Waltz, y los intérpretes del coro y los solistas se mezclan entre el público. Todo sucede en un espacio noble y cargado de historia que pocas veces se utiliza en espectáculos artísticos. No temas sentarte en el suelo y, especialmente, déjate llevar, ya que el espectáculo proporciona a los espectadores y espectadoras un baño emocional que constituirá toda una experiencia de elevación artística.
Como director musical, el británico Simon Halsey, director artístico de los coros del Orfeó Català desde la temporada 2016-2017 y asesor artístico del Palau. Está considerado como uno de los mejores directores del mundo en el repertorio coral. Entre muchos otros, ha dirigido el coro de la London Symphony Orchestra.
La puesta en escena es responsabilidad de Jochen Sandig, un emprendedor cultural que es fundador de cuatro de las principales instituciones culturales de Berlín. De hecho, fue cofundador, con su esposa Sasha Waltz, de la compañía Sasha Waltz & Guests.
Interpretan la pieza con los solistas, los y las integrantes del Orfeó Català, uno de los coros vocacionales de referencia del país, fundado en 1891 por Lluís Millet y Amadeu Vives.



