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MEMORIA HISTÓRICA

¿Quién fue Ángel Dubois?

Celso Giménez se sumerge en la historia de su abuelo en 'Las niñas zombi', una obra sobre la generación de la Guerra Civil y su legado

Ángel Dubois no se llamaba así. En una emboscada en Castellón, mientras huía hacia Francia durante la Guerra Civil, le quitó la documentación a un fallecido y pidió permiso a su familia para utilizarla. Cuando regresó, continuó siendo Ángel Dubois hasta su muerte Franco, entonces pudo demostrar que se llamaba Celso, tío abuelo de otro Celso, Celso Giménez, dramaturgo e integrante de la compañía madrileña La Tristura, que con Las niñas zombi y esta rocambolesca historia debuta en solitario.

Giménez preguntó a la familia directa del tío abuelo qué sabían de él, y no le contaron mucho nada. El dramaturgo conocía la película por vía de su abuela, hermana del protagonista. “Eso me llevó a la especulación, a la leyenda, a preguntarme: ¿cómo es posible que no sepamos nada de nuestros abuelos? No hablo de hace mil años, sino de hace 80 años”, me decía hace unas semanas, antes de estrenar el espectáculo en Madrid. Y apostó por dedicarle Las niñas zombi.

En escena, cuenta con tres actrices que no son actrices. Desde el principio, creía que era muy importante que el origen del relato proviniera de su abuela, de la parte femenina de la familia, que no tuvo miedo a transmitirla, incluso a tunearla. Entonces, se imaginó una parte naturalista con unas limpias de su generación que se preguntan: “¿De dónde venimos? ¿A qué estrato social pertenecemos?”. “Estas tres primas se enteran de todo e intentarán investigar qué pasó de verdad, son las tres niñas zombi que deben reconstruir la historia y saber cómo afecta sus vidas”, añade.

Las tres intérpretes llevan media vida en el escenario. Natalia Fernandes ha hecho todas las piezas de Jesús Rubio. Con Belén Martí Lluch, Giménez he trabajado con la compañía Mucha Muchacha como dramaturgo. También cuenta con Teresa Garzón.

La historia del tío abuelo de Giménez quizás nos recuerda la magnífica novela de Jorge Semprún Viviré con su número, morirá con el mío (Tusquets), en la que el escritor explica cómo se salvó de la muerte en el campo de concentración de Buchenwald al asumir la identidad de un cadáver. Y de tantas otras historias de supervivencia que han quedado ocultas por el paso del tiempo y la pereza de hijos y nietos que han preferido no saber.

Más información, imágenes y entradas en:

Escrito por
gomila-andreu

Poeta, escritor, crítico literario y periodista especializado en artes escénicas. Ha sido director del semanario TimeOut Barcelona.

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