Encontrar piso en Barcelona se ha convertido en un auténtico drama. Las artes escénicas, siempre atentas a las historias que explican el momento que vivimos, no han tardado en transformar esta preocupación latente en materia teatral. El Teatre Akadèmia presentó Llogatera, de Paco Gámez, donde Júlia Truyol encarnaba la tragicomedia de alguien a quien desahucian. En El Maldà, la compañía Les Pinyes llevaba a escena Hi, I’m Steven, donde los barceloneses quedaban reducidos a una plaga de cucarachas en una ciudad invadida por “Stevens”. Hay muchos ejemplos, y seguramente llegarán más en los próximos meses. La compañía Facòf ha decidido sumarse y convertir este drama social en un thriller en clave de humor: El Piset. Buscar piso da miedo.

Júlia Calzada, Joana Castellano, Gisela Guitart y Paula Segura forman la compañía Facòf. Se conocieron en los pasillos de Eòlia y ahora regresan, tras haber estrenado espectáculos como Divina de la mort (sobre la presión estética) o AMOR³, Shakespeare al cap (sobre el amor romántico). La crítica social, tratada desde el humor, el cinismo y la acidez, es su sello. En esta ocasión, las cuatro actrices han querido rodearse de dos profesionales con amplia trayectoria en la fusión de comedia y crítica social: Eu Manzanares (Nessun dorma, Lo nuestro) asume la dirección y Joan Yago (La Calòrica) ha asesorado la dramaturgia de Joana Castellano. Ella misma reconoce que es el primer texto que escribe en solitario: “la historia de terror es doble”. Buscaban dos perfiles que encajaran con el tono ligero y profundo que exigía la pieza. No querían hacer terror —“a veces, el terror en teatro es un desastre”, apuntan—, pero sí aprovechar los elementos de tensión y sorpresa del thriller para construir esta historia.
La pesadilla de encontrar un piso
Las integrantes de la compañía, que han tenido que buscar piso en Barcelona en varias ocasiones, han aprovechado esas visitas delirantes para nutrir el material de la obra. Castellano constata que, durante las visitas, “las escenas se escriben solas; el trabajo es darles coherencia”. Finalmente, han optado por contar la historia de dos chicas que coinciden a la misma hora en la visita de un piso, atendidas por un agente inmobiliario inquietante. Escenas incómodas y competencia entre las dos posibles inquilinas convierten la visita en una “situación de ansiedad generada en un espacio claustrofóbico, oscuro, pequeño y destartalado”. Como en casa, en ningún sitio, ¿no?
Por desgracia, el drama de la vivienda se extiende por toda la ciudad. Casi todo el mundo conoce a alguien que ha pasado por el mal trago de buscar piso en esta Barcelona vertiginosa. Seguramente se sentirá más identificada la generación que ahora intenta emanciparse, pero también los padres que observan ese momento con inquietud. Quizá por eso, desde Facòf creen que el espectáculo puede interesar a un público amplio. El título, evidentemente, está pensado para que alguien proponga un plan teatral con ironía: ¿qué, vamos a ver El piset?
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