Mal de Coraçon, una de las propuestas más singulares de las últimas temporadas, vuelve a la cartelera. El espectáculo, escrito por Victòria Szpunberg, dirigido por Andrea Jiménez y protagonizado por Júlia Barceló, Pol López y Pau Vinyals, regresa el próximo 21 de mayo a La Villarroel, después de haber agotado localidades en el Teatre Nacional de Catalunya.

La nueva temporada tendrá también un carácter especial: será la última oportunidad para ver el montaje, ya que esta exhibición marcará la despedida de la Companyia Solitària, impulsora del proyecto junto al TNC.
Una comedia mística
La puesta en escena de Andrea Jiménez juega con el desconcierto, el absurdo, la imprevisibilidad y el contacto directo con el público. El montaje parte de la filosofía y la mística para acercarse a tres personajes sin nombre, rotos y pasados de vueltas, que buscan desesperadamente una respuesta al mal que los atraviesa. “Mal de Coraçon bordea la experiencia mística a través de la mirada de tres personajes sin nombre y de su improbable encuentro en un bar, en un teatro. Perdidos, a punto de sucumbir al dolor, asediados por la posibilidad de la catástrofe, juegan a existir y se pelean desesperados por ver y ser vistos”, explica Andrea Jiménez.

La figura de Santa Teresa de Jesús atraviesa toda la propuesta. El título remite a ese “mal de coraçon”, una sensación abstracta e ineludible que el espectáculo conecta con una angustia muy contemporánea: la pérdida de rumbo, el colapso, la necesidad de fe y la dificultad de encontrar sentido. Según Jiménez, Victòria Szpunberg ha creado el texto “desde una escucha profunda, honesta, valiente y lúdica del pensamiento de Santa Teresa de Jesús”, pero también a partir de las voces de todo el equipo artístico.
La directora define la obra como “el resultado de un proceso alquímico” en el que la autora lleva “a un ‘yo’ colectivo y profundamente actual, la pregunta del dolor, del amor y de la fe”, en diálogo con el pensamiento místico y con “el zeitgeist de nuestro tiempo”, marcado por la amenaza del colapso.

Desde la compañía, también reivindican esta libertad formal a partir de Santa Teresa: “La Victòria nos explicó que de Santa Teresa se dice que era ‘completamente libre y completamente obediente’; y es en esta combinación explosiva donde nos queremos mover”. El resultado es una forma teatral desacomplejada, que mezcla géneros, lenguas, realidad y ficción, con sentido del humor y una energía performativa.
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