Lola Herrera protagoniza en el Teatre Goya Camino a la Meca, el texto de Athol Fugard dirigido por Claudio Tolcachir que pone el foco en la libertad individual y la resistencia frente a las imposiciones sociales. El espectáculo, que cuenta también con las interpretaciones de Natalia Dicenta y Carlos Olalla, puede verse en Barcelona hasta el 24 de mayo.

La obra se inspira en la historia real de Helen Martins, una escultora sudafricana que, en pleno contexto del apartheid, desafió el entorno conservador en el que vivía para defender su manera de entender la vida y el arte. Este conflicto entre individuo y comunidad articula una pieza que, tal como señalan sus intérpretes, «evita el maniqueísmo y abre preguntas sobre la libertad, la fe y el papel de la sociedad».
Una historia de libertad y sororidad
“Es una historia de libertad. En mi caso, durante algunos años de mi vida la libertad estuvo prohibida”, explica Herrera, que se declara “completamente identificada” con el personaje. La actriz subraya también la dimensión vital del montaje: “Es toda una liberación dejar de ser yo y sumergirme en las vidas de otras mujeres con problemas diferentes”.
El vínculo entre Helen y Elsa, el personaje de Dicenta, construye el núcleo emocional de la pieza. “Hay una historia de amistad bellísima, intergeneracional y de sororidad”, apunta la actriz, que define la “Meca” del título como el sentido último de la existencia: “Encontrar la Meca es encontrar el propósito de tu vida”. En este sentido, remarca que una de las protagonistas ya ha encontrado ese camino, mientras que la otra aún lo busca, en un recorrido marcado por la necesidad de hallar paz.

Desde otra perspectiva, el personaje de Carlos Olalla introduce el peso de la norma social. “Es un hombre conservador, líder de una comunidad retrógrada, pero con matices”, explica el actor, que sitúa su papel como representación “de la sociedad que oprime a las mujeres, el patriarcado que hay que denunciar”. Al mismo tiempo, defiende que el texto “no es una obra de buenos y malos, sino que plantea muchos interrogantes”.
Los tres intérpretes coinciden también en destacar el trabajo de dirección de Tolcachir. “Es una maravilla como director y como persona”, afirma Herrera, mientras Dicenta recuerda que quiso formar parte del proyecto desde el primer momento, después de haber trabajado con él como alumna.
Camino a la Meca propone un relato centrado en la búsqueda de sentido y en la necesidad de defender espacios de libertad. Una historia situada en un contexto concreto, pero que sigue interpelando por la manera en que observa el presente desde la experiencia de sus personajes.
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