Después de visitar el Grec Festival de Barcelona con Analphabet (2025) y One Night at the Golden Bar (2023), el inclasificable creador malagueño Alberto Cortés, una de las miradas más singulares y sorprendentes de la escena española contemporánea, regresará este verano al festival escénico por excelencia de la capital catalana con El corazón de Ester, una ficción mística sobre la devoción extrema; es decir, sobre la máxima capacidad de amar y el desgaste físico y emocional que provoca entregarse por completo a alguien o a algo.

Con un marcado afán de experimentación escénica, Cortés construye un monólogo a partir del hallazgo eventual de unos poemas y diarios firmados por una campesina inglesa del siglo XIX, que llega a desaparecer consumida, literalmente, por amor. Deseo, pasión, devoción, intimidad y misticismo son coordenadas habituales de los espectáculos de Cortés, el más romántico de los creadores españoles, fogueado en la escena andaluza más independiente y colaborador de compañías de renombre internacional como la belga Peeping Tom.
Formado en historia del arte, sus obras están repletas de referencias pictóricas y literarias. Si en Analphabet las influencias de Goethe o Hölderlin eran evidentes, en El corazón de Ester encontraremos fragmentos inspirados en textos de Emily Dickinson o Simone Weil, dos mujeres entregadas por completo a su causa, como la protagonista de este espectáculo lo está al amor.

Con una peculiar mezcla de fervor por la palabra poética y de devoción por el cuerpo, entendido como una herramienta voluble, impúdica y firme, Cortés también se entrega a los espectadores y se desgasta progresivamente por amor a su arte, con cada nuevo espectáculo que crea. En alguna ocasión se le ha descrito como “una especie de Ocaña posmoderno”, y lo cierto es que su teatro combina el gusto por la multiplicidad de disciplinas artísticas con la habitual reivindicación disidente del artista sevillano de Cantillana, pionero del activismo LGBTIQ y de la contracultura barcelonesa de los años ochenta.
En El corazón de Ester, de hecho, Cortés vuelve a colaborar con la violinista Luz Prado, que ya participó en Analphabet. En esta ocasión, Prado se encargará de la dirección musical del espectáculo, que, además de su violín, contará con el guitarrista Adriano Galante, la agrupación vocal contemporánea proyectoeLe y un diseño sonoro a cargo de Óscar Villegas. Más allá de la música, la obra también incorporará el talento pictórico de Miguel Oliver. Un buen ejemplo, en definitiva, de la curiosidad artística innata, omnívora y promiscua de Cortés.
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