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MUCHO MÁS QUE FÚTBOL

'RASA', memoria en juego

La Gleva acoge la obra de Sergi Ducet, que atraviesa generaciones a través del fútbol

Hay goles que valen mucho más que un marcador. De esta idea nace RASA, la nueva obra de Sergi Ducet que llega al Teatre La Gleva en el marco del Festival Grec. Quien espere encontrarse con una obra sobre goles, resultados y competición probablemente se equivocará. Porque, en realidad, RASA habla de memoria, de herencias invisibles, de la infancia, de hacerse mayor y de los veranos de pueblo.


Un futbolista profesional anuncia que quiere dejar el fútbol porque ya no se lo pasa bien. Este es el punto de partida de un viaje que rápidamente deja atrás el terreno deportivo para entrar en espacios mucho más íntimos. “No estamos hablando de fútbol, es el fútbol como excusa”, insiste Ducet. Y esta es precisamente una de las grandes fortalezas de la propuesta: utilizar una iconografía popular y reconocible para hablar de identidad, recuerdos y memoria histórica.

A partir de aquí, RASA atraviesa generaciones y épocas. De la Guerra Civil española a los veranos de los 2000, de los campamentos y las huidas a los “mundialitos” de pista con camisetas de Romário, Rivaldo o Totti. La obra conecta sueños que no pudieron cumplirse con las nuevas generaciones que, sin saberlo, han heredado su peso. “Se heredan los sueños, se heredan los agravios”, explica el director.

Lejos de plantear una crítica directa o moralista, Ducet prefiere hablar de reivindicación. Reivindicar el fútbol de pueblo, el fútbol “de barro”, aquel que todavía habla de amistad, de familia y de vínculos humanos. También reivindicar las expresiones culturales antes de que sean devoradas por el capital, la rentabilidad y la necesidad constante de convertirlo todo en espectáculo.

Arnau Comas

Todo este universo pasa por las manos de Arnau Comas, único intérprete de un monólogo que se convierte, en realidad, en decenas de personajes, escenas y voces distintas. Sobre el escenario casi no hay artificio: luz, música y unos pocos balones. La música de Meritxell Neddermann acompaña un espectáculo que juega constantemente con el lenguaje, los silencios y las emociones. Catalán central, pallarés, castellano o italiano conviven en un texto que también reivindica las lenguas y los paisajes culturales que forman parte de la memoria colectiva.

Ducet lo resume con una idea muy clara: quiere que el espectador sienta aquella magia que solo ocurre en el teatro, “cuando no sabes muy bien cómo has llegado hasta allí, pero te encanta haber llegado”. Que un gol sea mucho más que un gol. Que detrás de una celebración aparezcan historias que te atrapen.

RASA podrá verse en La Gleva los días 25, 26 y 30 de junio, y 1, 2, 7, 8 y 9 de julio, antes de regresar a finales de septiembre y octubre. Para Ducet, es de agradecer que un equipamiento como este “dé valor a la gente que se la juega”. Una propuesta abierta a todo el mundo, tanto para quienes aman el fútbol como para quienes nunca han conectado con él. Porque, al fin y al cabo, la obra no habla de un deporte. Habla de todo aquello que también entra en juego.

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Periodista, profesor de danza tradicional catalana en el Esbart Dansaire de Rubí y monitor de tiempo libre.

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