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SALA BECKETT

'Dinamarca', una tragedia contemporánea

Dinamarca es un tour de force protagonizado por Pere Arquillué y Imma Colomer, en el que el director Albert Arribas vuelve a sumergirse en el universo de Lluïsa Cunillé

Dinamarca contiene todos los elementos de una tragedia contemporánea. “Es la de Hamlet hoy en día”, explica Albert Arribas, director de la obra escrita por Lluïsa Cunillé. “Aquí las dudas se comen al protagonista, que sufre una crisis existencial: ¿vale la pena seguir viviendo?”. El protagonista es un hombre de unos 50 años (Pere Arquillué) que hace meses, años quizá, que dejó el último de los muchos trabajos que ha tenido para sobrevivir y se ha dejado llevar. Vive con su madre (Imma Colomer), que no sabe gran cosa de él.

Es evidente que la relación entre madre e hijo no es la mejor. Encerrados en un piso precario en el centro de Copenhague, cada día que pasa la supervivencia —sí, casi de eso estamos hablando— se vuelve más complicada. Hasta que fantasmas del pasado trastocan sus vidas. “Cruzarán fronteras entre vivir y sobrevivir”, insiste el director. El hombre, que fue un niño sobreprotegido, que nunca jugaba al fútbol con los vecinos o compañeros, sale a jugar un partido con unos chicos y se hace daño. “Y empieza a pensar en todo lo que se ha perdido de la vida”, dice Arribas. Sensaciones de culpabilidad recíproca alimentan la amargura que ahoga a los dos protagonistas, que, por primera vez, se enfrentarán.

Todo ocurre en esa casa de Copenhague. “Es una obra de cámara”, la define el director, que se muestra encantado de trabajar con dos grandes veteranos del teatro catalán, con quienes hacía tiempo que quería colaborar. La otra pieza angular de la obra es la propia autora. “Ella ha ido a los ensayos y ha dado mucha confianza al equipo, sin tener que hacer de poli”, revela Arribas. “No quiere imponer su criterio, permite que surja del director y de los actores. Prefiere no opinar”.

“Es un teatro mágico, lleno de caminos insospechados, entre la realidad y el sueño”

La escritura de Cunillé no es fácil. “Es una escritura muy precisa que transita por espacios muy delicados”, advierte el director, que no oculta su admiración por la dramaturga catalana. “No puedes hacer según qué cosas porque puedes pervertir el texto, que siempre tiene una carga ética muy fuerte”. Arribas es, quizá, uno de los directores más acreditados para llevar a escena las obras de Cunillé, a quien ha acompañado desde sus inicios en el teatro. Ha montado, por ejemplo, la comedia onírica Els contraris; El jardí, que se estrenó en la Sala Beckett en enero de 2021; o El gos, que ganó el Premi de la Crítica en pequeño formato en 2023.

“Hay unos hilos que conectan estos espectáculos”, explica Arribas. Dinamarca fue escrita antes que estas otras; por tanto, considera que abordarla ahora le permite hacerlo con toda la profundidad que exige la obra: “Es un teatro mágico, lleno de caminos insospechados, entre la realidad y el sueño. Ella siempre es extraordinaria aunque pueda parecer ordinaria. Es muy trágica pero siempre tiene esa idea del juego teatral, que es un gozo, muy presente, más evidente o menos, según cómo te acerques”.

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Es periodista de Cultura en la redacción de Cataluña y ha formado parte del equipo de Elpais.cat. Antes de llegar a EL PAÍS, trabajó en la sección de Cultura de Público en Barcelona, entre otros medios. Es fundador de la web de contenido teatral Recomana.cat. Es licenciado en Historia Contemporánea y Máster de Periodismo El País.

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